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Adiós a Gaspar Solórzano.

El pueblo de San José de Guaribe está de luto porque partió hacia otro plano, uno de máximos representantes y defensores de bandola cordillerana: Gaspar Solórzano, pieza fundamental en el folklore de San José de Guaribe.

Nació en Guaribito en 1.953 y siempre sintió cariño por su gente y por su pueblo, persona altamente apreciada y vinculada a numerosos hogares del mismo.

Fue un hombre excepcional, porque quien se compenetra y ama a un instrumento y a una manifestación como a su propia vida, no puede llamarse de otra manera.

El primero de agosto de 2008, a las 11:00 de la noche, su cuerpo ya deteriorado por una larga enfermedad, su corazón dejó de latir, y hoy debe estar donde suponemos que están muchas otras personas a quien él amó, apreció, quiso y respetó. Quizá al primero en encontrarse fue a Don Rafael Esteban Rojas, su padre, quien como decía Salom Mesa Espinoza era un hombrazo moldeado por las culturas del lugar donde se juntan el llano, la montaña y el mar. Inteligente y generoso, y quien además, tenía pavor a sentirse con miedo. También debe haberse encontrado ya, con su gran maestro Don Juan Esteban García quien, como él mismo lo dijo en una ocasión, fue quien lo enseñó a ser músico, a descifrar la música, a quererla, respetarla y darle su valor; con Julián Camacho a quien admiraba y respetaba profundamente, y así con tantos otros.

Gaspar Solórzano en todo momento, en todo lugar, defendió la bandola como a su vida misma, nunca permitió que se desvirtuara la manifestación y era enemigo de quien lo hiciera. Hoy lo recordamos, tocando sus golpes con mucho orgullo en la casa de Magín Martínez en Arenitas quien junto a su hermana María Luisa, sus hijos y un gran grupo de amigos, pasaban dos y tres días con sus noches tocando y bailando sin descansar, consumiendo alguna bebida para alegrar más la cosa y esperando un hervido de gallina criolla que la señora de la casa bien tenía a gusto preparar.

También lo recordamos tocando en Guaribito, sitio donde nació y donde es muy querido por los cultores de allí y por la comunidad en general, Gaspar Solórzano echador cuentos, casi siempre relacionados con sus vivencias musicales, con su madre en quien se inspiró para muchas de sus composiciones y quien tenía la vena musical de su Padre Rafael Esteban Rojas de quien heredó ese amor por este instrumento.

Quedará para siempre en nuestros corazones como el alma de la bandola cordillerana, como el hombre que al llegar a cualquier hogar de Guaribe, lo llenaba de alegría, entusiasmo y hacía sentir y valorar este instrumento. Gaspar fue el sucesor de Juan Esteban García y así debemos todos, sin mezquindad alguna reconocerlo. Compositor de más de 80 piezas y en cada una de ellas ponía un gran sentimiento de amor, de ternura, de admiración hacia una persona o hacia un lugar en específico.

Por eso el día de su, entierro quisimos rendirle un homenaje ante su ataúd, ejecutando en manos de Gregorio Mota, dos piezas de su autoría: Esperanza un lindo Vals dedicado a sus dos hijas Omaivi y Mariovi; y la otra Manantial de los Cantiles inspirada en la tierra natal del maestro Juan Esteban García. Allí, hasta el último momento acompañamos a Gaspar Solórzano para darle un Adiós lleno de dolor y de alegría a la vez, de dolor porque frente a nosotros estaba el cuerpo sin vida de este gran maestro y de felicidad porque las cuerdas de su bandola junto con sus composiciones lo iban acompañando hasta el cielo anunciando a la inmensidad que se había ido Gaspar Solórzano.

Quiero reseñar algunas décimas que escribió Luís Esteban Rojas a su hermano Gaspar Solórzano, quien al oírlas quedó francamente conmovido:

GASPAR SOLÓRZANO

Gaspar te miré tocando
cargado de inspiración
alma, cuerda y corazón
estabas allí expresando

I

De paso por Las Delicias
camino de Los Cantiles
los sentimientos sutiles
surgían de suaves caricias
que como manos ficticias
la brisa me iba brindando
mas cuando iba caminando
noté a la gente animada
y en la sala engalanada
Gaspar te miré tocando

II

Gaspar Solórzano es alma
con la bandola en la mano
acto divino y profano
ejecutado con calma.
Algunos dicen que ensalma
con su limpia ejecución
pero es mente y emoción
unidos al instrumento
brotados en un momento
cargado de inspiración

III

Cantaba Julián Camacho
y también Luis Carpavire
junto a Quintín el catire
pegados de los capachos.
No había viejos ni muchachos
todos bailaban al son
zapateando con tezón
los registros de yaguazos
uniendo así con sus pasos
alma, cuerda y corazón

IV

Juan Esteban saludaba
al Negro Santiago Ospino
seres de un mismo camino
del pupilo que tocaba.
La gente se emocionaba
y el golpe seguía sonando
todos se iban inspirando
con el sentir yabajero
que con cariño sincero
estabas allí expresando

Por: Soraya González Rojas

Sobre la Bandola Cordillerana ver tambien:

Guaribe de las Bandolas

La Música de las Bandolas

Juan Esteban Garcia

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Adiós a Gaspar Solórzano.

El pueblo de San José de Guaribe está de luto porque partió hacia otro plano, uno de máximos representantes y defensores de bandola cordillerana: Gaspar Solórzano, pieza fundamental en el folklore de San José de Guaribe.

Nació en Guaribito en 1.953 y siempre sintió cariño por su gente y por su pueblo, persona altamente apreciada y vinculada a numerosos hogares del mismo.

Fue un hombre excepcional, porque quien se compenetra y ama a un instrumento y a una manifestación como a su propia vida, no puede llamarse de otra manera.

El primero de agosto de 2008, a las 11:00 de la noche, su cuerpo ya deteriorado por una larga enfermedad, su corazón dejó de latir, y hoy debe estar donde suponemos que están muchas otras personas a quien él amó, apreció, quiso y respetó. Quizá al primero en encontrarse fue a Don Rafael Esteban Rojas, su padre, quien como decía Salom Mesa Espinoza era un hombrazo moldeado por las culturas del lugar donde se juntan el llano, la montaña y el mar. Inteligente y generoso, y quien además, tenía pavor a sentirse con miedo. También debe haberse encontrado ya, con su gran maestro Don Juan Esteban García quien, como él mismo lo dijo en una ocasión, fue quien lo enseñó a ser músico, a descifrar la música, a quererla, respetarla y darle su valor; con Julián Camacho a quien admiraba y respetaba profundamente, y así con tantos otros.

Gaspar Solórzano en todo momento, en todo lugar, defendió la bandola como a su vida misma, nunca permitió que se desvirtuara la manifestación y era enemigo de quien lo hiciera. Hoy lo recordamos, tocando sus golpes con mucho orgullo en la casa de Magín Martínez en Arenitas quien junto a su hermana María Luisa, sus hijos y un gran grupo de amigos, pasaban dos y tres días con sus noches tocando y bailando sin descansar, consumiendo alguna bebida para alegrar más la cosa y esperando un hervido de gallina criolla que la señora de la casa bien tenía a gusto preparar.

También lo recordamos tocando en Guaribito, sitio donde nació y donde es muy querido por los cultores de allí y por la comunidad en general, Gaspar Solórzano echador cuentos, casi siempre relacionados con sus vivencias musicales, con su madre en quien se inspiró para muchas de sus composiciones y quien tenía la vena musical de su Padre Rafael Esteban Rojas de quien heredó ese amor por este instrumento.

Quedará para siempre en nuestros corazones como el alma de la bandola cordillerana, como el hombre que al llegar a cualquier hogar de Guaribe, lo llenaba de alegría, entusiasmo y hacía sentir y valorar este instrumento. Gaspar fue el sucesor de Juan Esteban García y así debemos todos, sin mezquindad alguna reconocerlo. Compositor de más de 80 piezas y en cada una de ellas ponía un gran sentimiento de amor, de ternura, de admiración hacia una persona o hacia un lugar en específico.

Por eso el día de su, entierro quisimos rendirle un homenaje ante su ataúd, ejecutando en manos de Gregorio Mota, dos piezas de su autoría: Esperanza un lindo Vals dedicado a sus dos hijas Omaivi y Mariovi; y la otra Manantial de los Cantiles inspirada en la tierra natal del maestro Juan Esteban García. Allí, hasta el último momento acompañamos a Gaspar Solórzano para darle un Adiós lleno de dolor y de alegría a la vez, de dolor porque frente a nosotros estaba el cuerpo sin vida de este gran maestro y de felicidad porque las cuerdas de su bandola junto con sus composiciones lo iban acompañando hasta el cielo anunciando a la inmensidad que se había ido Gaspar Solórzano.

Quiero reseñar algunas décimas que escribió Luís Esteban Rojas a su hermano Gaspar Solórzano, quien al oírlas quedó francamente conmovido:

GASPAR SOLÓRZANO

Gaspar te miré tocando
cargado de inspiración
alma, cuerda y corazón
estabas allí expresando

I

De paso por Las Delicias
camino de Los Cantiles
los sentimientos sutiles
surgían de suaves caricias
que como manos ficticias
la brisa me iba brindando
mas cuando iba caminando
noté a la gente animada
y en la sala engalanada
Gaspar te miré tocando

II

Gaspar Solórzano es alma
con la bandola en la mano
acto divino y profano
ejecutado con calma.
Algunos dicen que ensalma
con su limpia ejecución
pero es mente y emoción
unidos al instrumento
brotados en un momento
cargado de inspiración

III

Cantaba Julián Camacho
y también Luis Carpavire
junto a Quintín el catire
pegados de los capachos.
No había viejos ni muchachos
todos bailaban al son
zapateando con tezón
los registros de yaguazos
uniendo así con sus pasos
alma, cuerda y corazón

IV

Juan Esteban saludaba
al Negro Santiago Ospino
seres de un mismo camino
del pupilo que tocaba.
La gente se emocionaba
y el golpe seguía sonando
todos se iban inspirando
con el sentir yabajero
que con cariño sincero
estabas allí expresando

Por: Soraya González Rojas

Sobre la Bandola Cordillerana ver tambien:

Guaribe de las Bandolas

La Música de las Bandolas

Juan Esteban Garcia

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Cronicas de Guaribe

Algunos testimonios que dejó escritos el Sr. Rafael Celestino Rojas Barrios en relación a San José de Guaribe.

Rafael Celestino Rojas Barrios (+), es nativo de San José de Guaribe y a los largo de su vida hizo algunos escritos en relación a nuestro Municipio, fue un cronista nato, estos escritos fueron entregados por él mismo a la casa parroquial, en donde actualmente reposan y los mismos fueron facilitados por Celestino Rojas a la oficina de la cronista Municipal.

Primer médico residente: En el año de 1914, llegó a esta población y se hospedó en la casa de Don Miguel Rojas Correa, el Dr. Leopoldo García Maldonado merideño, perseguido de la dictadura del General Juan Vicente Gómez. Permaneció en esta región cinco años prestando sus servicios a esta población, a Valle de Guanape, Guanape, y Clarines. Aquí se enfrentó a la gripe española en el año de 1918 y solicitaba medicina en lo negocios y se iba por las barriadas recetando y repartiendo medicamentos; a veces si las familias no tenían con qué comprar alimentos les daba dinero de su bolsillo para que hicieran sus compras.

Escuelas Privadas: A lo largo del siglo veinte, hubo escuelas privadas dirigidas por los maestros: Carlos María Armas Álvarez, Pedro Pérez Itriago, Concepción González Espinoza, Blas Antonio González, Br. Manuel Espinoza Rodríguez Vásquez, Ángel Santos Olmeta Hernández, Félix Eduardo Calderón Vergara, Antonio Miguel Martínez, Francisco Antonio Graffe Hernández, y el Br. Antonio González Guzmán.

Primer Piano de Manilla: En el año de 1913, el Sr. José Pérez trajo el primer piano de manilla a nuestra población, con el que amenizaba bailes y otras festividades.

Trilla de Café: Única que existió, fue fundada por Don Pedro Miguel Graffe y luego pasó a manos de Cruz Magín Rojas Armas, funcionó en donde actualmente se encuentra la sede del Ateneo de Guaribe.

Primera Vitrola: Fue traída por el Sr. Juan María Rojas Itriago. Con la cual y por medio de los discos se bailó mucho y se daban serenatas.

Alfarería: Hubo cuatro, que las llamaban tejerías: dos en el siglo diecisiete, ubicadas una en las Delicias que perteneció a Don Luís Maldonado y la otra cerca de Samán Gacho perteneciente al Sr. José María Seijas Acosta. Y dos en el siglo dieciocho ubicadas, una en Guaribito del Sr. Elviro Arenas y otra en los Samanes del Sr. Antonio Arenas Ron. En todas ellas se elaboraban tejas y ladrillos con tierra arcilla.

Primera desmotadora: Fue instalada por Don Miguel Rafael Rojas Correa, en la cual se desmotaba en algodón que se producía en al Municipio.

Primer Automóvil comprado: El 18 de marzo de 1924 hizo su entrada a esta población el “FORD” negro, comprado en sociedad por don Miguel Rafael Rojas Correa y Juan María Rojas Itriago, fue comprado al Almacén Americano de Caracas, costó Bs. 4.000,00 pagadero en 24 meses; fueron sus choferes Eduardo Enrique y Ángel Domingo Infante Acosta.

Primera máquina de escribir: Fue comparada en el año 1918 al Sr. José Antonio Antich, agente del “Almacén Americano”, por Juan María Rojas Itriago, marca “Remington” y la cual prestó servicios por más de 30 años.

Primera lámpara de gasolina: Comparada por el “Almacén Americano” en 1918, por Juan María Rojas Itriago.

Violinistas que actuaron en nuestro Municipio: Miguel Medina Correa de Guanape, Teodoro Marrero de Lezama, Eloy Flores de Casupo. En el año de 1914 llegó a Guanape Rodolfo Mogollón Álvarez, natural de Pamplona y en el año de 1919 vino a San José de Guaribe a amenizar baile de celebración del matrimonio de Don Ascención Aragort Bandres y Rosario Espinoza Guzmán y Julián Aragort Bandres con Margarita Rojas Itriago. Sus discípulos fueron José Manuel Armas, Tobías Álvarez, Carlos Alfredo Rojas Armas y Juan de Dios Rojas Barrios. También se destacó como gran violinista el Sr. Ramón Martínez, quién llegó a nuestro pueblo en el año de 1933.

Cuatristas: Don Carlos María Álvarez Aguilar y Tomás Rojas Itriago, fueron los más destacados y siempre acompañaban al profesor Mogollón.

Periódicos que circularon: “Oriente”, Pedro Pérez Itriago; “El Zancudo”, era mecanografiado, elaborado por Bolívar Pérez Armas, Francisco Vechionache; “Ecos de Guaribe”, por Antonio Miguel Martínez y Rafael Celestino Rojas Barrios; “Alborada”, del Comité Pro-Guaribe, el periódico Helios publicado por el Bachiller González, Rafael Celestino Rojas Barrios y Alejandro Rojas Armas, “El Gurrufío”, vocero del Centro Pro-Guaribe, “El Samán”, Miguel Rojas Graffe y Miguel A. Hurtado, “El Guaribense” Presidente Manuel Delgado y Director General Miguel Rojas Graffe.

Periodistas: Wilson José Rojas Barrios, Dr. Nelson Martínez, José de Jesús Bustamante, Miguel Rojas Graffe y Luís Esteban Rojas Rojas.

Movimiento Cultural: Desde fines del siglo antespasado (1800) y del pasado(1900) funcionaron las siguientes Sociedades: La del Carmen de índole religiosa, presidida por Doña Francisca Josefa Armas de Rojas Correa, que motorizó la primera capilla, el calvario y el cementerio, bendecidos por Monseñor Felipe Neri Sendrea, segundo Obispo de la Diócesis y llamado con justicia El Obispo de las Pampas, en su Santa Pastoral Visita de 1895; La Santa Familia, para compra de ornamentos para el templo, Las Hermanas del Progreso, para la compra de dos campanas para la iglesia; Amigos del Progreso, Tres de Mayo y Comité Proguaribe, dedicados a luchar por el bienestar de la población.

Artesanía:

  • Sombreros de cogollo: Los traía por docenas la señora Nicolaza Armas de Machado; también traía la fibra para hacer sombreros de cogollo, destacándose en este oficio la señora Teresa de Jesús Bustamante, Carmen y Juana Vegas.
  • Alpargatería: en 1921 fundó un a alpargatería Camilo Celestino Rojas Armas, entre cuyos operarios venidos de Tucupido, estaban: Narciso Peñalver, Basilio Tinedo, Arturo Rafael Moreno, entre otros. Había alpargateros con creación individual dentro de los cuales estaban: Tomas Herrera, Lopez Figueroa y Jesús Pérez. Mecates y otros: José de la Cruz Muñoz tejía mecates, cinchas, tapa ojos, arristrancos, jáquimas, bozales, riendas, etc. Estos los fabricaban de la fibra de majagua, cocuiza y chiguechigue.
  • Cerámica: Mónica Malavé y su hija Ezequiela hacía pimpinas, tinajas, platos, etc. de barro cocido. Zapatería: Juan Julián Pérez Graffe y Clemente Itriago Sifontes.
  • Talabartería: Manuel Río Bueno, Julián Pérez Graffe y Cruz Rafael Barrios González.

Por: Soraya González Rojas

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Cronicas de Guaribe

Algunos testimonios que dejó escritos el Sr. Rafael Celestino Rojas Barrios en relación a San José de Guaribe.

Rafael Celestino Rojas Barrios (+), es nativo de San José de Guaribe y a los largo de su vida hizo algunos escritos en relación a nuestro Municipio, fue un cronista nato, estos escritos fueron entregados por él mismo a la casa parroquial, en donde actualmente reposan y los mismos fueron facilitados por Celestino Rojas a la oficina de la cronista Municipal.

Primer médico residente: En el año de 1914, llegó a esta población y se hospedó en la casa de Don Miguel Rojas Correa, el Dr. Leopoldo García Maldonado merideño, perseguido de la dictadura del General Juan Vicente Gómez. Permaneció en esta región cinco años prestando sus servicios a esta población, a Valle de Guanape, Guanape, y Clarines. Aquí se enfrentó a la gripe española en el año de 1918 y solicitaba medicina en lo negocios y se iba por las barriadas recetando y repartiendo medicamentos; a veces si las familias no tenían con qué comprar alimentos les daba dinero de su bolsillo para que hicieran sus compras.

Escuelas Privadas: A lo largo del siglo veinte, hubo escuelas privadas dirigidas por los maestros: Carlos María Armas Álvarez, Pedro Pérez Itriago, Concepción González Espinoza, Blas Antonio González, Br. Manuel Espinoza Rodríguez Vásquez, Ángel Santos Olmeta Hernández, Félix Eduardo Calderón Vergara, Antonio Miguel Martínez, Francisco Antonio Graffe Hernández, y el Br. Antonio González Guzmán.

Primer Piano de Manilla: En el año de 1913, el Sr. José Pérez trajo el primer piano de manilla a nuestra población, con el que amenizaba bailes y otras festividades.

Trilla de Café: Única que existió, fue fundada por Don Pedro Miguel Graffe y luego pasó a manos de Cruz Magín Rojas Armas, funcionó en donde actualmente se encuentra la sede del Ateneo de Guaribe.

Primera Vitrola: Fue traída por el Sr. Juan María Rojas Itriago. Con la cual y por medio de los discos se bailó mucho y se daban serenatas.

Alfarería: Hubo cuatro, que las llamaban tejerías: dos en el siglo diecisiete, ubicadas una en las Delicias que perteneció a Don Luís Maldonado y la otra cerca de Samán Gacho perteneciente al Sr. José María Seijas Acosta. Y dos en el siglo dieciocho ubicadas, una en Guaribito del Sr. Elviro Arenas y otra en los Samanes del Sr. Antonio Arenas Ron. En todas ellas se elaboraban tejas y ladrillos con tierra arcilla.

Primera desmotadora: Fue instalada por Don Miguel Rafael Rojas Correa, en la cual se desmotaba en algodón que se producía en al Municipio.

Primer Automóvil comprado: El 18 de marzo de 1924 hizo su entrada a esta población el “FORD” negro, comprado en sociedad por don Miguel Rafael Rojas Correa y Juan María Rojas Itriago, fue comprado al Almacén Americano de Caracas, costó Bs. 4.000,00 pagadero en 24 meses; fueron sus choferes Eduardo Enrique y Ángel Domingo Infante Acosta.

Primera máquina de escribir: Fue comparada en el año 1918 al Sr. José Antonio Antich, agente del “Almacén Americano”, por Juan María Rojas Itriago, marca “Remington” y la cual prestó servicios por más de 30 años.

Primera lámpara de gasolina: Comparada por el “Almacén Americano” en 1918, por Juan María Rojas Itriago.

Violinistas que actuaron en nuestro Municipio: Miguel Medina Correa de Guanape, Teodoro Marrero de Lezama, Eloy Flores de Casupo. En el año de 1914 llegó a Guanape Rodolfo Mogollón Álvarez, natural de Pamplona y en el año de 1919 vino a San José de Guaribe a amenizar baile de celebración del matrimonio de Don Ascención Aragort Bandres y Rosario Espinoza Guzmán y Julián Aragort Bandres con Margarita Rojas Itriago. Sus discípulos fueron José Manuel Armas, Tobías Álvarez, Carlos Alfredo Rojas Armas y Juan de Dios Rojas Barrios. También se destacó como gran violinista el Sr. Ramón Martínez, quién llegó a nuestro pueblo en el año de 1933.

Cuatristas: Don Carlos María Álvarez Aguilar y Tomás Rojas Itriago, fueron los más destacados y siempre acompañaban al profesor Mogollón.

Periódicos que circularon: “Oriente”, Pedro Pérez Itriago; “El Zancudo”, era mecanografiado, elaborado por Bolívar Pérez Armas, Francisco Vechionache; “Ecos de Guaribe”, por Antonio Miguel Martínez y Rafael Celestino Rojas Barrios; “Alborada”, del Comité Pro-Guaribe, el periódico Helios publicado por el Bachiller González, Rafael Celestino Rojas Barrios y Alejandro Rojas Armas, “El Gurrufío”, vocero del Centro Pro-Guaribe, “El Samán”, Miguel Rojas Graffe y Miguel A. Hurtado, “El Guaribense” Presidente Manuel Delgado y Director General Miguel Rojas Graffe.

Periodistas: Wilson José Rojas Barrios, Dr. Nelson Martínez, José de Jesús Bustamante, Miguel Rojas Graffe y Luís Esteban Rojas Rojas.

Movimiento Cultural: Desde fines del siglo antespasado (1800) y del pasado(1900) funcionaron las siguientes Sociedades: La del Carmen de índole religiosa, presidida por Doña Francisca Josefa Armas de Rojas Correa, que motorizó la primera capilla, el calvario y el cementerio, bendecidos por Monseñor Felipe Neri Sendrea, segundo Obispo de la Diócesis y llamado con justicia El Obispo de las Pampas, en su Santa Pastoral Visita de 1895; La Santa Familia, para compra de ornamentos para el templo, Las Hermanas del Progreso, para la compra de dos campanas para la iglesia; Amigos del Progreso, Tres de Mayo y Comité Proguaribe, dedicados a luchar por el bienestar de la población.

Artesanía:

  • Sombreros de cogollo: Los traía por docenas la señora Nicolaza Armas de Machado; también traía la fibra para hacer sombreros de cogollo, destacándose en este oficio la señora Teresa de Jesús Bustamante, Carmen y Juana Vegas.
  • Alpargatería: en 1921 fundó un a alpargatería Camilo Celestino Rojas Armas, entre cuyos operarios venidos de Tucupido, estaban: Narciso Peñalver, Basilio Tinedo, Arturo Rafael Moreno, entre otros. Había alpargateros con creación individual dentro de los cuales estaban: Tomas Herrera, Lopez Figueroa y Jesús Pérez. Mecates y otros: José de la Cruz Muñoz tejía mecates, cinchas, tapa ojos, arristrancos, jáquimas, bozales, riendas, etc. Estos los fabricaban de la fibra de majagua, cocuiza y chiguechigue.
  • Cerámica: Mónica Malavé y su hija Ezequiela hacía pimpinas, tinajas, platos, etc. de barro cocido. Zapatería: Juan Julián Pérez Graffe y Clemente Itriago Sifontes.
  • Talabartería: Manuel Río Bueno, Julián Pérez Graffe y Cruz Rafael Barrios González.

Por: Soraya González Rojas

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La Emigración a Oriente – Otra tragedia que nos recuerda a nuestros ancestros.

La Emigración a Oriente fue un episodio de la guerra de independencia de Venezuela en el que los patriotas venezolanos tuvieron que huir de la capital, Caracas, hacia el oriente del país tras ser derrotados en la batalla de La Puerta. El 7 de julio de 1814 se inicia la retirada. A los escasos 1.200 soldados que Bolívar tenía tras las batallas de ese año se sumaron 20.000 civiles habitantes de Caracas quienes tomaron lo que pudieron y se fueron igualmente a oriente, aterrados por las noticias de las crueldades de los realistas.

Bolívar marchaba a la retaguardia con los soldados para proteger a los civiles. Los emigrantes que partieron de Caracas tomaron el camino que lleva a Barcelona por la vía de Guarenas, Guatire, la montaña de Capaya. Ese camino se bifurcaba al salir de La Pica: un sendero iba a salir a Río Chico y de allí seguía por la orilla del mar, en dirección a Píritu, tocando en Boca de Uchire; comúnmente era llamado «el camino de la costa»; el otro, denominado «el camino de afuera», se dirigía por Cúpira a Sabana de Uchire, prosiguiendo de allí a Clarines por Guanape.

Al igual que ocurrió con el ataque a la Casa Fuerte de Barcelona (Ver artículo en este mismo blog), esta emigración marca el origen de muchas de las familias que se asentaron en los pueblos de Sabana de Uchire, Guanape, Valle de Guanape y Guaribe, ya que algunos decidieron no continuar con la marcha y se quedaron en estos pueblos junto con sus familias, a mediados de 1.814. De estos hay dos personajes que he podido identificar y de los cuales descienden varios de los miembros de este Árbol genealógico, incluyéndome. Estos personajes eran:

  • Don José Olayo Marrero Pacheco, caraqueño, hacendado de la región de Barlovento, casado con Doña Juanita Arbeláez del Toro., descendiente de los Arbeláez fundadores de Zaraza y que luego están también entre los fundadores de Sabana de Uchire e igualmente sobrina del Marquez del Toro. De aquí descienden los Marrero Armas de Valle de Guanape. Esta rama de descendencia no la tengo muy completa en el Árbol de la familia, sin embargo continuo buscando información, sólo tengo el dato de que Rafael Marrero Armas desciende de aquí.
  • Don Juan Manuel Domínguez, que llega a Sabana de Uchire el mismo año de 1.814, viene con su esposa Fernanda Arroyo y sus esclavos. De aquí descienden los Domínguez Armas de Guanape, que luego se emparentan con los Rojas, Espinoza Etc, recomiendo ver su descendencia en el Árbol de la familias, haciendo clic en el nombre, en donde he podido engranar una gran cantidad de descendiente, entre los que me incluyo.
Los hechos de esta emigración se desencadenan de la siguiente manera:

El general Simón Bolívar creyó que podía enfrentar la conflictiva situación dentro del recinto mismo de la capital, donde inició los aprestos para una resistencia más o menos larga; con este fin solicitó la opinión de las Juntas de Arbitrios y de Guerra, creadas el 17 y el 23 del propio junio, respectivamente, organismos cuyas bases las formaban personas con experiencia, pero que, por sesionar públicamente, se ampliaban de manera tumultuaria con la presencia espontánea de los llamados «padres de familia», es decir de los vecinos más influyentes o políticamente más motivados de Caracas; éstos, por lo regular, imponían su parecer en todas las decisiones.

Dada la preponderancia ineludible de dichos advenedizos, se le dio vida legal a una Junta de Padres de Familia el 4 de julio, cuando ya prácticamente, ellos habían absorbido las 2 corporaciones antes mencionadas y ejercían de hecho el gobierno civil de la ciudad desde el 28 de junio, por lo menos.

Las 2 primeras versiones escritas que se conocen respecto a la desbandada de Caracas en 1814, se deben a José Domingo Díaz y al arzobispo Narciso Coll y Prat, y ambos coinciden en presentarla como obra típica de la crueldad que ellos atribuyen a Bolívar, quien obligó a marchar, según aseguran, a una muchedumbre para que desamparada mueriese de hambre o en las garras de las fieras.

No mencionan nombres de ninguna víctima, pero tales escenas menudeaban. Existe la relación de ese éxodo hecha por uno de sus participantes: el oficial republicano José Trinidad Morán, con aporte de mucha información digna de crédito y, sobre todo, sin el apasionamiento que se advierte en las versiones de Díaz y Coll y Prat, interesados en señalar a Bolívar como autor de una acción que no promovió.

El gobierno civil de la ciudad fue asumido a plenitud el día 28 de junio, como quedó dicho, por la Junta de Padres de Familia, cuyas recomendaciones fueron más de una vez acatadas por el propio jefe militar. Esa Junta se empeñó, a última hora, en esperar al enemigo dentro de las defensas construidas, enarbolando la consigna de: «…nadie se va, aquí moriremos todos…» Con ese fin, se dispuso el refuerzo de las tropas con esclavos previamente liberados.

El Libertador, quien en ningún momento dejó de ejercer la conducción de la guerra, había enviado desde el 25 de junio al general José Félix Ribas para enfrentarse a los realistas que avanzaban hacia Caracas por los valles de Aragua al mando del español Ramón González, uno de los lugartenientes de José Tomás Boves; Ribas logró detener momentáneamente las avanzadas de González en el sitio de Las Cocuizas. El 29 de junio, Bolívar despachó buques desde La Guaira para traer de vuelta a ese puerto a las tropas que sitiaban la plaza de Puerto Cabello, las cuales llegaron a La Guaira hacia el 2 o 3 de julio y subieron de inmediato a Caracas.

El día 5 se supo que además de las procedentes de los valles de Aragua, otras fuerzas realistas de Boves se acercaban a la capital por los valles del Tuy. El día 6 la vanguardia republicana fue derrotada en el sitio de La Majada a 12 km de Caracas y las avanzadas realistas llegaron a Antímano, a donde se dirigió Bolívar a fin de tratar de batirlos, pero fue rechazado. Esa misma noche, la platería de los templos caraqueños, que estaba en poder de las autoridades republicanas, fue enviada a La Guaira en cajones para ser embarcada hacia el oriente y empezó la emigración en masa.

En la mañana del 7 de julio, salió el grueso de la emigración, calculada en unas 20.000 personas; Bolívar y las tropas que le quedaban, unos 1.200 hombres iban a la retaguardia protegiendo la marcha de los civiles. Esa misma tarde, los primeros destacamentos realistas penetraron en Caracas, «¿proclamando degüello general contra los blancos?», según testimonio del arzobispo Coll y Prat. Boves, quien se hallaba entonces sitiando a Valencia, no llegó a Caracas hasta el 16 de julio. Los emigrantes que partieron de Caracas tomaron el camino que lleva a Barcelona por la montaña de Capaya. Ese camino se bifurcaba al salir de La Pica: un sendero iba a salir a Río Chico y de allí seguía por la orilla del mar, en dirección a Píritu, tocando en Boca de Uchire; comúnmente era llamado «el camino de la costa»; el otro, denominado «el camino de afuera», se dirigía por Cúpira a Sabana de Uchire, prosiguiendo de allí a Clarines por Guanape.

Es seguro que el Libertador anduvo al principio por el camino de la costa, pero barcos enemigos le hacían bastante daño, dice en su Relación el coronel Felipe Esteves. Se ignora qué día llegó Bolívar a Barcelona; debió ser hacia el 27 de julio.

En cuanto a personas de familias distinguidas, no acostumbradas a trabajos duros, que caminaron a pie y desde luego, con muy pocos bastimentos pero con los suficientes para no morirse de hambre, de esas sólo tenemos los nombres de Belén Aristeguieta y el de la familia Urbaneja, quienes llegaron caminando hasta Río Chico, de donde continuaron embarcados hasta Cumaná.

María Antonia Bolívar sí fue obligada por su propio hermano a marchar a La Guaira y a embarcarse hacia Curazao. Detrás del Libertador, es indudable, se fue el pueblo de Caracas, pero hacia las Antillas emigraron sobre todo los más comprometidos políticamente; otros renunciaron pronto a la marcha y se ocultaron en sitios próximos, de donde no tardaron en regresar a ponerse bajo la protección del arzobispo Coll y Prat.

El temor del vecindario no era injustificado, pues en la tarde del 7 de julio, cuando los realistas Fernando Ascanio (conde de la Granja) y Juan José Marcano salieron de Caracas al encuentro de las avanzadas de las fuerzas de Boves que mandaban los zambos Machado y Hurtado con el objeto de felicitarlas, fueron asesinados.

La parte de historia esta tomada de:

Diccionario de Historia de Venezuela. Tomo II, pp. 209-210

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La Emigración a Oriente – Otra tragedia que nos recuerda a nuestros ancestros.

La Emigración a Oriente fue un episodio de la guerra de independencia de Venezuela en el que los patriotas venezolanos tuvieron que huir de la capital, Caracas, hacia el oriente del país tras ser derrotados en la batalla de La Puerta. El 7 de julio de 1814 se inicia la retirada. A los escasos 1.200 soldados que Bolívar tenía tras las batallas de ese año se sumaron 20.000 civiles habitantes de Caracas quienes tomaron lo que pudieron y se fueron igualmente a oriente, aterrados por las noticias de las crueldades de los realistas.

Bolívar marchaba a la retaguardia con los soldados para proteger a los civiles. Los emigrantes que partieron de Caracas tomaron el camino que lleva a Barcelona por la vía de Guarenas, Guatire, la montaña de Capaya. Ese camino se bifurcaba al salir de La Pica: un sendero iba a salir a Río Chico y de allí seguía por la orilla del mar, en dirección a Píritu, tocando en Boca de Uchire; comúnmente era llamado «el camino de la costa»; el otro, denominado «el camino de afuera», se dirigía por Cúpira a Sabana de Uchire, prosiguiendo de allí a Clarines por Guanape.

Al igual que ocurrió con el ataque a la Casa Fuerte de Barcelona (Ver artículo en este mismo blog), esta emigración marca el origen de muchas de las familias que se asentaron en los pueblos de Sabana de Uchire, Guanape, Valle de Guanape y Guaribe, ya que algunos decidieron no continuar con la marcha y se quedaron en estos pueblos junto con sus familias, a mediados de 1.814. De estos hay dos personajes que he podido identificar y de los cuales descienden varios de los miembros de este Árbol genealógico, incluyéndome. Estos personajes eran:

  • Don José Olayo Marrero Pacheco, caraqueño, hacendado de la región de Barlovento, casado con Doña Juanita Arbeláez del Toro., descendiente de los Arbeláez fundadores de Zaraza y que luego están también entre los fundadores de Sabana de Uchire e igualmente sobrina del Marquez del Toro. De aquí descienden los Marrero Armas de Valle de Guanape. Esta rama de descendencia no la tengo muy completa en el Árbol de la familia, sin embargo continuo buscando información, sólo tengo el dato de que Rafael Marrero Armas desciende de aquí.
  • Don Juan Manuel Domínguez, que llega a Sabana de Uchire el mismo año de 1.814, viene con su esposa Fernanda Arroyo y sus esclavos. De aquí descienden los Domínguez Armas de Guanape, que luego se emparentan con los Rojas, Espinoza Etc, recomiendo ver su descendencia en el Árbol de la familias, haciendo clic en el nombre, en donde he podido engranar una gran cantidad de descendiente, entre los que me incluyo.
Los hechos de esta emigración se desencadenan de la siguiente manera:

El general Simón Bolívar creyó que podía enfrentar la conflictiva situación dentro del recinto mismo de la capital, donde inició los aprestos para una resistencia más o menos larga; con este fin solicitó la opinión de las Juntas de Arbitrios y de Guerra, creadas el 17 y el 23 del propio junio, respectivamente, organismos cuyas bases las formaban personas con experiencia, pero que, por sesionar públicamente, se ampliaban de manera tumultuaria con la presencia espontánea de los llamados «padres de familia», es decir de los vecinos más influyentes o políticamente más motivados de Caracas; éstos, por lo regular, imponían su parecer en todas las decisiones.

Dada la preponderancia ineludible de dichos advenedizos, se le dio vida legal a una Junta de Padres de Familia el 4 de julio, cuando ya prácticamente, ellos habían absorbido las 2 corporaciones antes mencionadas y ejercían de hecho el gobierno civil de la ciudad desde el 28 de junio, por lo menos.

Las 2 primeras versiones escritas que se conocen respecto a la desbandada de Caracas en 1814, se deben a José Domingo Díaz y al arzobispo Narciso Coll y Prat, y ambos coinciden en presentarla como obra típica de la crueldad que ellos atribuyen a Bolívar, quien obligó a marchar, según aseguran, a una muchedumbre para que desamparada mueriese de hambre o en las garras de las fieras.

No mencionan nombres de ninguna víctima, pero tales escenas menudeaban. Existe la relación de ese éxodo hecha por uno de sus participantes: el oficial republicano José Trinidad Morán, con aporte de mucha información digna de crédito y, sobre todo, sin el apasionamiento que se advierte en las versiones de Díaz y Coll y Prat, interesados en señalar a Bolívar como autor de una acción que no promovió.

El gobierno civil de la ciudad fue asumido a plenitud el día 28 de junio, como quedó dicho, por la Junta de Padres de Familia, cuyas recomendaciones fueron más de una vez acatadas por el propio jefe militar. Esa Junta se empeñó, a última hora, en esperar al enemigo dentro de las defensas construidas, enarbolando la consigna de: «…nadie se va, aquí moriremos todos…» Con ese fin, se dispuso el refuerzo de las tropas con esclavos previamente liberados.

El Libertador, quien en ningún momento dejó de ejercer la conducción de la guerra, había enviado desde el 25 de junio al general José Félix Ribas para enfrentarse a los realistas que avanzaban hacia Caracas por los valles de Aragua al mando del español Ramón González, uno de los lugartenientes de José Tomás Boves; Ribas logró detener momentáneamente las avanzadas de González en el sitio de Las Cocuizas. El 29 de junio, Bolívar despachó buques desde La Guaira para traer de vuelta a ese puerto a las tropas que sitiaban la plaza de Puerto Cabello, las cuales llegaron a La Guaira hacia el 2 o 3 de julio y subieron de inmediato a Caracas.

El día 5 se supo que además de las procedentes de los valles de Aragua, otras fuerzas realistas de Boves se acercaban a la capital por los valles del Tuy. El día 6 la vanguardia republicana fue derrotada en el sitio de La Majada a 12 km de Caracas y las avanzadas realistas llegaron a Antímano, a donde se dirigió Bolívar a fin de tratar de batirlos, pero fue rechazado. Esa misma noche, la platería de los templos caraqueños, que estaba en poder de las autoridades republicanas, fue enviada a La Guaira en cajones para ser embarcada hacia el oriente y empezó la emigración en masa.

En la mañana del 7 de julio, salió el grueso de la emigración, calculada en unas 20.000 personas; Bolívar y las tropas que le quedaban, unos 1.200 hombres iban a la retaguardia protegiendo la marcha de los civiles. Esa misma tarde, los primeros destacamentos realistas penetraron en Caracas, «¿proclamando degüello general contra los blancos?», según testimonio del arzobispo Coll y Prat. Boves, quien se hallaba entonces sitiando a Valencia, no llegó a Caracas hasta el 16 de julio. Los emigrantes que partieron de Caracas tomaron el camino que lleva a Barcelona por la montaña de Capaya. Ese camino se bifurcaba al salir de La Pica: un sendero iba a salir a Río Chico y de allí seguía por la orilla del mar, en dirección a Píritu, tocando en Boca de Uchire; comúnmente era llamado «el camino de la costa»; el otro, denominado «el camino de afuera», se dirigía por Cúpira a Sabana de Uchire, prosiguiendo de allí a Clarines por Guanape.

Es seguro que el Libertador anduvo al principio por el camino de la costa, pero barcos enemigos le hacían bastante daño, dice en su Relación el coronel Felipe Esteves. Se ignora qué día llegó Bolívar a Barcelona; debió ser hacia el 27 de julio.

En cuanto a personas de familias distinguidas, no acostumbradas a trabajos duros, que caminaron a pie y desde luego, con muy pocos bastimentos pero con los suficientes para no morirse de hambre, de esas sólo tenemos los nombres de Belén Aristeguieta y el de la familia Urbaneja, quienes llegaron caminando hasta Río Chico, de donde continuaron embarcados hasta Cumaná.

María Antonia Bolívar sí fue obligada por su propio hermano a marchar a La Guaira y a embarcarse hacia Curazao. Detrás del Libertador, es indudable, se fue el pueblo de Caracas, pero hacia las Antillas emigraron sobre todo los más comprometidos políticamente; otros renunciaron pronto a la marcha y se ocultaron en sitios próximos, de donde no tardaron en regresar a ponerse bajo la protección del arzobispo Coll y Prat.

El temor del vecindario no era injustificado, pues en la tarde del 7 de julio, cuando los realistas Fernando Ascanio (conde de la Granja) y Juan José Marcano salieron de Caracas al encuentro de las avanzadas de las fuerzas de Boves que mandaban los zambos Machado y Hurtado con el objeto de felicitarlas, fueron asesinados.

La parte de historia esta tomada de:

Diccionario de Historia de Venezuela. Tomo II, pp. 209-210

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La Primera Iglesia de San José de Guaribe

En la pag. 124 del Libro de Gobierno Numero 4, abierto el 3l-VII-1880, de la parroquia de Altagracia de Orituco se lee:

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La foto es de la segunda iglesia de Guaribe, finalizando su construcción.

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Yglesia de San José de Guaribe, en el Municipio del mismo nombre- Distrito Monagas.

Existían en estos lugares tribus indígenas que se distinguían con el nombre Guaribe por el del rio (y) quizás se lo dieron a el, pues aun se nota en sus facciones la característica de la raza.

Allí concurrieron orituqueños y elementos de las poblaciones del oriente, trasladándose familias enteras por la fertilidad de los terrenos y proximidad a tierra fría para el cultivo del café; y en lo cálido, tabaco, algodón y varios frutos menores y muchas maderas de construcción. No lejos, como a tres leguas al noroeste se ve un cerro que por su forma llaman El Botijon y cerca esta el punto denominado El Paradero donde cobraban derecho de peaje, pues siendo una encrucijada natural en el camino de Clarines a Altagracia y los Llanos tiene que ser ese; y allí es el limite de las jurisdicciones eclesiásticas de la Arquidiócesis y de la Diócesis de Guayana (a la cual pertenece el Estado hoy llamado Anzoátegui) y de esta de Calabozo y en lo civil del Estado nombrado, del de Miranda y de Guárico.

Fue Inspectoría de Policía hasta el año 1904 que fue erigido en Municipio por la Legislatura de Ocumare del Tuy, capital del Estado Miranda al cual pertenecía este Distrito por desmembraci6n del soberano Estado Guárico. A Guaribe fue el Pbro. Don Alberto González en visita parroquial, celebrando y administrando los Sacramentos en una casa de paja llamada El Bambú, por uno que allí existía y la cual hace cuadra, hacia la calle Bolívar, con la casa de la familia Aragort, que es la primera que se encuentra cerca del gran samán que esta a orillas del rio, entrando de Guanape. El doctor González bendijo el Cementerio y sus ensanches los ha bendecido el infrascrito con facultades del señor Obispo Diocesano, asimismo el Calvario. Por vez primera llego en Visita Pastoral el I. y R. señor doctor Felipe Neri Sendrea, segundo Obispo de Calabozo a Guaribe el 15 de noviembre de 1895, alojándose en casa del señor Gabriel Seijas, en cuya esquina se halla la trilla del señor Pedro Miguel Graffe Hernández en la cual administraba el Sacramento de Confirmación, etc.

E1 17 del mismo mes y año, en presencia de numeroso concurso, coloco la primera piedra para la construcción del templo, platico, exhortando a los fieles a llevar a cabo la obra, el trazo las dimensiones, nombro Junta Directiva, abrió la suscripción; el Jefe Civil presente, general Venancio A. Morín ofreció dar las campanas.

Ocupóse Guaribe en la fabrica del templo y las continuas guerras civiles todo lo trastornaron y empobrecieron, por lo cual, en 1903 se veían concluidos el Presbiterio y la nave mayor. La Junta de Fomento nombrada durante el Gobierno del general Cipriano Castro hizo acopio de materiales, de los cuales muchos fueron dispuestos arbitrariamente por quienes debían ser sus mas cuidadosos guardianes. El maestro Indalecio Revolledo empezó la fábrica y otros. La Sociedad de la Santa Familia se constituyo allí en 1911, con el propósito de allegar fondos para la fabrica; los Presidentes de la República y del Estado generales Gómez ($ 110) y Gimon ($ 200) han ayudado la obra y hoy la tenemos así: concluidos los techos con tejas revocadas con mezcla, de madera de cedro amargo, todas las tablas y alfaldas cepilladas de faquillas la nave mayor y traslapadas las laterales: de hilera firme, tirantes dobles, gradas y pilares; los horcones para las paredes madera de corazón de acapro; tiene colocada la puerta mayor y lo hecho ha sido valorado por el señor Luis Herrera en bolívares 10.000. Mide el templo 28 metros de largo, doce de ancho, siete de alto; el Presbiterio tiene nueve metros de altura. Linderos: al Norte, incluyendo la faja de terrenos en una de las cuales se construirá la Casa Parroquial y debe preferirse la esquina; casa de la sucesión del señor José María Seijas, al Sur calle “San Pascual”, como la llamo el señor León Blanco, Jefe Civil en 1907; al Este calle que pasa frente a la casa del señor Luis Herrera y al Oeste, calle “Sucre”, en medio con plaza Bolívar. Han visitado Guaribe para administrar los Sacramentos los Pbros. Don Jesús María Sánchez, Don Jesús María Martínez, Don Domingo Perlaza y el suscrito.

Altagracia de Orituco, 9 de febrero de 1913.

Pbro. Sixto Sosa.

————————————————-

Tomado del libro:

…Por el Guárico, Escritos y Compilaciones

Autor: Blas Loreto Loreto

Volumen I, Editorial Villegas Venezolana, 1964

Paginas: 82 y 83

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La Primera Iglesia de San José de Guaribe

En la pag. 124 del Libro de Gobierno Numero 4, abierto el 3l-VII-1880, de la parroquia de Altagracia de Orituco se lee:

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La foto es de la segunda iglesia de Guaribe, finalizando su construcción.

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Yglesia de San José de Guaribe, en el Municipio del mismo nombre- Distrito Monagas.

Existían en estos lugares tribus indígenas que se distinguían con el nombre Guaribe por el del rio (y) quizás se lo dieron a el, pues aun se nota en sus facciones la característica de la raza.

Allí concurrieron orituqueños y elementos de las poblaciones del oriente, trasladándose familias enteras por la fertilidad de los terrenos y proximidad a tierra fría para el cultivo del café; y en lo cálido, tabaco, algodón y varios frutos menores y muchas maderas de construcción. No lejos, como a tres leguas al noroeste se ve un cerro que por su forma llaman El Botijon y cerca esta el punto denominado El Paradero donde cobraban derecho de peaje, pues siendo una encrucijada natural en el camino de Clarines a Altagracia y los Llanos tiene que ser ese; y allí es el limite de las jurisdicciones eclesiásticas de la Arquidiócesis y de la Diócesis de Guayana (a la cual pertenece el Estado hoy llamado Anzoátegui) y de esta de Calabozo y en lo civil del Estado nombrado, del de Miranda y de Guárico.

Fue Inspectoría de Policía hasta el año 1904 que fue erigido en Municipio por la Legislatura de Ocumare del Tuy, capital del Estado Miranda al cual pertenecía este Distrito por desmembraci6n del soberano Estado Guárico. A Guaribe fue el Pbro. Don Alberto González en visita parroquial, celebrando y administrando los Sacramentos en una casa de paja llamada El Bambú, por uno que allí existía y la cual hace cuadra, hacia la calle Bolívar, con la casa de la familia Aragort, que es la primera que se encuentra cerca del gran samán que esta a orillas del rio, entrando de Guanape. El doctor González bendijo el Cementerio y sus ensanches los ha bendecido el infrascrito con facultades del señor Obispo Diocesano, asimismo el Calvario. Por vez primera llego en Visita Pastoral el I. y R. señor doctor Felipe Neri Sendrea, segundo Obispo de Calabozo a Guaribe el 15 de noviembre de 1895, alojándose en casa del señor Gabriel Seijas, en cuya esquina se halla la trilla del señor Pedro Miguel Graffe Hernández en la cual administraba el Sacramento de Confirmación, etc.

E1 17 del mismo mes y año, en presencia de numeroso concurso, coloco la primera piedra para la construcción del templo, platico, exhortando a los fieles a llevar a cabo la obra, el trazo las dimensiones, nombro Junta Directiva, abrió la suscripción; el Jefe Civil presente, general Venancio A. Morín ofreció dar las campanas.

Ocupóse Guaribe en la fabrica del templo y las continuas guerras civiles todo lo trastornaron y empobrecieron, por lo cual, en 1903 se veían concluidos el Presbiterio y la nave mayor. La Junta de Fomento nombrada durante el Gobierno del general Cipriano Castro hizo acopio de materiales, de los cuales muchos fueron dispuestos arbitrariamente por quienes debían ser sus mas cuidadosos guardianes. El maestro Indalecio Revolledo empezó la fábrica y otros. La Sociedad de la Santa Familia se constituyo allí en 1911, con el propósito de allegar fondos para la fabrica; los Presidentes de la República y del Estado generales Gómez ($ 110) y Gimon ($ 200) han ayudado la obra y hoy la tenemos así: concluidos los techos con tejas revocadas con mezcla, de madera de cedro amargo, todas las tablas y alfaldas cepilladas de faquillas la nave mayor y traslapadas las laterales: de hilera firme, tirantes dobles, gradas y pilares; los horcones para las paredes madera de corazón de acapro; tiene colocada la puerta mayor y lo hecho ha sido valorado por el señor Luis Herrera en bolívares 10.000. Mide el templo 28 metros de largo, doce de ancho, siete de alto; el Presbiterio tiene nueve metros de altura. Linderos: al Norte, incluyendo la faja de terrenos en una de las cuales se construirá la Casa Parroquial y debe preferirse la esquina; casa de la sucesión del señor José María Seijas, al Sur calle “San Pascual”, como la llamo el señor León Blanco, Jefe Civil en 1907; al Este calle que pasa frente a la casa del señor Luis Herrera y al Oeste, calle “Sucre”, en medio con plaza Bolívar. Han visitado Guaribe para administrar los Sacramentos los Pbros. Don Jesús María Sánchez, Don Jesús María Martínez, Don Domingo Perlaza y el suscrito.

Altagracia de Orituco, 9 de febrero de 1913.

Pbro. Sixto Sosa.

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Tomado del libro:

…Por el Guárico, Escritos y Compilaciones

Autor: Blas Loreto Loreto

Volumen I, Editorial Villegas Venezolana, 1964

Paginas: 82 y 83

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El ataque a la Casa Fuerte de Barcelona – Origen de varias familias de la zona

El 31 de diciembre de 1816 desembarca Simón Bolívar en Barcelona, proveniente de Haití (segunda expedición), después de breve escala en la isla de Margarita. En Barcelona estableció su cuartel general y una base de operaciones y procedió a la elaboración de los planes para la campaña sobre Caracas. La operación debía ejecutarse previa la concentración de las tropas que actuaban en diferentes áreas del país (Apure, Guayana, Cumaná).

Para llamar la atención de los realistas hacia Caracas y proporcionar así la necesaria seguridad para la concentración prevista, el Libertador ejecutó una diversión sobre Caracas, por la costa de Píritu. La derrota que sufrió en Clarines (9.1.1817) hizo que dejara sin efecto esta diversión y que retornara a Barcelona. La existencia de una serie de inconvenientes de naturaleza varia, obligó a Bolívar a suspender la campaña.

A principios de 1817, Bolívar se atrincheró con civiles y soldados patriotas en el Convento de San Francisco el cual desde entonces se llamo Casa Fuerte por la seguridad que ofrecían sus altas paredes de mamposterías construidas por los misioneros franciscano a partir de 1715.

A finales de marzo de ese mismo año partió Bolívar para Guayana, mientras que al frente de las fuerzas en Barcelona quedaba el general Pedro María Freites, guarnición que fue destruida por el ataque del coronel Juan Aldama el 7 de abril del mismo año (Casa Fuerte de Barcelona).

La toma de la Casa Fuerte de Barcelona suscitada el 7 de abril de 1817 es uno de los más sangrientos e inolvidables capítulos de la guerra de la independencia venezolana.

Para que se lograse tomar la Casa Fuerte fue necesario luchar varios días. El 5 de abril, más de cuatro mil soldados al mando del Coronel Juan de Aldama invadieron a Barcelona tras recibir la noticia de la partida del Libertador hacia Guayana dejando al General Pedro María Freites con pocos hombres en la Casa Fuerte, pues ellos y su familias, se negaron a emigrar hacia Margarita como lo había sugerido Bolívar, quien también ordeno a los Generales Santiago Mariño y Rafael Urdaneta ayudar a la ciudad en caso necesario.

Lamentablemente, la ayuda llego tarde. El 7 de Abril de 1817 los realista atacaron a la Casa Fuerte logrando su toma en horas del medio día gracias a las balas del cañón Burro Negro, traído desde Araya. El resultado fue espeluznante, la muerte fue el común denominador, 700 patriotas aproximadamente, de nada valieron los esfuerzos heroicos de Freites, Rivas y Eulalia Ramos de Chamberlaín, es decir Eulalia Buroz quien por su valentía convirtió su muerte en un mito y su nombre en un símbolo dentro de las mártires de la independencia venezolana.

Uno de los Generales realistas encargados de la toma fue Miguel Segundo Correa, y se ha transmitido de manera oral por la familia la historia de que en el instante en que un soldado realista levantaba su espada para dar muerte a una señora y su hijita, republicanas, llegó Don Miguel Correa a ese sitio y sintiendo compasión de ellas impidió que las ejecutaran e hizo que bajo custodia las regresaran a su casa y les montaran guardia, bajo juramento de que nada les sucedería. Don Miguel presto ayuda a esa familia y solía visitarles como amigo. Una vez que la pequeña Carmen Aguilar Arbelaez, como asi se llamaba, se hizo mujer, Don Miguel se enamoro de ella y así se lo manifestó a su madre. La joven al recibir esta noticia y como había tanta diferencia de edad, al principio se mostró reacia, entonces su madre le contó lo sucedido en la Casa Fuerte y que a el le debían la vida. Poco a poco le tomo cariño hasta que al fin realizaron su matrimonio.

De este matrimonio nacen cuatro hijos, Maria Lina Correa Aguilar, quien se casó con José Camilo Rojas Fuentes de Cristal, Dolores Correa Aguilar, se casó con Don Hilario Aguilar, Rita Correa Aguilar que quedó soltera, Basiliso Correa Aguilar, del cual ignoramos sus noticias y Martina Correa Aguilar, que se casó con Don Anselmo Medina Chacín. De estas familias descienden una buena parte de los pobladores de Guanape, Valle de Guanape y San Jose de Guaribe, sobre todo de este último.

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El ataque a la Casa Fuerte de Barcelona – Origen de varias familias de la zona

El 31 de diciembre de 1816 desembarca Simón Bolívar en Barcelona, proveniente de Haití (segunda expedición), después de breve escala en la isla de Margarita. En Barcelona estableció su cuartel general y una base de operaciones y procedió a la elaboración de los planes para la campaña sobre Caracas. La operación debía ejecutarse previa la concentración de las tropas que actuaban en diferentes áreas del país (Apure, Guayana, Cumaná).

Para llamar la atención de los realistas hacia Caracas y proporcionar así la necesaria seguridad para la concentración prevista, el Libertador ejecutó una diversión sobre Caracas, por la costa de Píritu. La derrota que sufrió en Clarines (9.1.1817) hizo que dejara sin efecto esta diversión y que retornara a Barcelona. La existencia de una serie de inconvenientes de naturaleza varia, obligó a Bolívar a suspender la campaña.

A principios de 1817, Bolívar se atrincheró con civiles y soldados patriotas en el Convento de San Francisco el cual desde entonces se llamo Casa Fuerte por la seguridad que ofrecían sus altas paredes de mamposterías construidas por los misioneros franciscano a partir de 1715.

A finales de marzo de ese mismo año partió Bolívar para Guayana, mientras que al frente de las fuerzas en Barcelona quedaba el general Pedro María Freites, guarnición que fue destruida por el ataque del coronel Juan Aldama el 7 de abril del mismo año (Casa Fuerte de Barcelona).

La toma de la Casa Fuerte de Barcelona suscitada el 7 de abril de 1817 es uno de los más sangrientos e inolvidables capítulos de la guerra de la independencia venezolana.

Para que se lograse tomar la Casa Fuerte fue necesario luchar varios días. El 5 de abril, más de cuatro mil soldados al mando del Coronel Juan de Aldama invadieron a Barcelona tras recibir la noticia de la partida del Libertador hacia Guayana dejando al General Pedro María Freites con pocos hombres en la Casa Fuerte, pues ellos y su familias, se negaron a emigrar hacia Margarita como lo había sugerido Bolívar, quien también ordeno a los Generales Santiago Mariño y Rafael Urdaneta ayudar a la ciudad en caso necesario.

Lamentablemente, la ayuda llego tarde. El 7 de Abril de 1817 los realista atacaron a la Casa Fuerte logrando su toma en horas del medio día gracias a las balas del cañón Burro Negro, traído desde Araya. El resultado fue espeluznante, la muerte fue el común denominador, 700 patriotas aproximadamente, de nada valieron los esfuerzos heroicos de Freites, Rivas y Eulalia Ramos de Chamberlaín, es decir Eulalia Buroz quien por su valentía convirtió su muerte en un mito y su nombre en un símbolo dentro de las mártires de la independencia venezolana.

Uno de los Generales realistas encargados de la toma fue Miguel Segundo Correa, y se ha transmitido de manera oral por la familia la historia de que en el instante en que un soldado realista levantaba su espada para dar muerte a una señora y su hijita, republicanas, llegó Don Miguel Correa a ese sitio y sintiendo compasión de ellas impidió que las ejecutaran e hizo que bajo custodia las regresaran a su casa y les montaran guardia, bajo juramento de que nada les sucedería. Don Miguel presto ayuda a esa familia y solía visitarles como amigo. Una vez que la pequeña Carmen Aguilar Arbelaez, como asi se llamaba, se hizo mujer, Don Miguel se enamoro de ella y así se lo manifestó a su madre. La joven al recibir esta noticia y como había tanta diferencia de edad, al principio se mostró reacia, entonces su madre le contó lo sucedido en la Casa Fuerte y que a el le debían la vida. Poco a poco le tomo cariño hasta que al fin realizaron su matrimonio.

De este matrimonio nacen cuatro hijos, Maria Lina Correa Aguilar, quien se casó con José Camilo Rojas Fuentes de Cristal, Dolores Correa Aguilar, se casó con Don Hilario Aguilar, Rita Correa Aguilar que quedó soltera, Basiliso Correa Aguilar, del cual ignoramos sus noticias y Martina Correa Aguilar, que se casó con Don Anselmo Medina Chacín. De estas familias descienden una buena parte de los pobladores de Guanape, Valle de Guanape y San Jose de Guaribe, sobre todo de este último.

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