Archivo mensual: julio 2008

>El Coronel Juan de Armas Cañas

>El Coronel Juan de Armas Cañas, nativo de Guanape e hijo de Vicente María de Armas e Inés Cañas. Casa en Barcelona con Dolores Ruiz Hidalgo, nacida el 11 de Enero de 1.795.

Acompaña a Francisco Jiménez en el comando de las fuerzas realistas que se baten el 9 de Enero de 1817 en Los Barrancones, cerca de Clarines, con el ejército patriota dirigido por Simón Bolívar y donde resulta derrotado nuestro Libertador. En marzo de este mismo año, cuando el Libertador salió de Barcelona con rumbo a Guayana, el Coronel Juan de Armas Cañas cae en una emboscada entre Quiamara y el Carito, y herido, fue llevado hasta el campamento donde se encontraba el Libertador. Conversaron sobre distintos temas y al final el Libertador lo invitó a su mesa. Cenaron juntos. Durante la cena el Libertador le pregunta:

– “Comandante ¿Cuál hubiera sido mi destino si ustedes me hubiesen hecho prisionero en la batalla de Los Barrancones?”

– “No lo dude, – contestó el otro-, Lo hubiéramos hecho fusilar en el acto”. Y agregó: “Excelencia de las órdenes para que se designe el piquete de tropas que se va a ocupar de mi ejecución”.

-“No, no Comandante, yo no hago fusilar a los hombres valientes”. Le dijo el Libertador.

De inmediato ordenó que le fueran entregados al Coronel Juan de Armas Cañas su bestia y sus armas, un salvo-conducto y designaron dos hombres de escolta para que lo acompañaran hasta salir del campamento patriota.

A quien hasta ese momento fue empecinado servidor de la causa realista le impresionó muchísimo la presencia del jefe supremo de los patriotas, como lo refirió mas tarde a sus hijas, en Barcelona. Con el firme propósito de no combatir más contra los patriotas, el Coronel Juan de Armas Cañas llegó a su comando, donde le ordenan participar en operaciones militares en la región de Cumana. El 12 de marzo de 1.818, el Coronel Juan de Armas combate en Carúpano, bajo las órdenes de Francisco Jiménez, contra el General Santiago Mariño, quien perdió la acción. El primero fue herido en el costado izquierdo, y Jiménez de un balazo en la pierna derecha. Tradiciones de familia refieren que ese año 1.818 salió de Maturín por los caños, rumbo a las Antillas y los Estados Unidos. En Cuba adquirió un ingenio azucarero. Regresó a Venezuela el 1.820 y ese año el Libertador firma su Despacho de Coronel vivo y efectivo. Este documento era conservado por un descendiente suyo, el Sr. Ramón Salaverría Lusinchi, y lo envió desde Barcelona al Archivo Nacional en Caracas, en donde debe encontrarse.

Del Oriente Venezolano

Rafael Armas Alfonzo.

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El Coronel Juan de Armas Cañas

El Coronel Juan de Armas Cañas, nativo de Guanape e hijo de Vicente María de Armas e Inés Cañas. Casa en Barcelona con Dolores Ruiz Hidalgo, nacida el 11 de Enero de 1.795.

Acompaña a Francisco Jiménez en el comando de las fuerzas realistas que se baten el 9 de Enero de 1817 en Los Barrancones, cerca de Clarines, con el ejército patriota dirigido por Simón Bolívar y donde resulta derrotado nuestro Libertador. En marzo de este mismo año, cuando el Libertador salió de Barcelona con rumbo a Guayana, el Coronel Juan de Armas Cañas cae en una emboscada entre Quiamara y el Carito, y herido, fue llevado hasta el campamento donde se encontraba el Libertador. Conversaron sobre distintos temas y al final el Libertador lo invitó a su mesa. Cenaron juntos. Durante la cena el Libertador le pregunta:

– “Comandante ¿Cuál hubiera sido mi destino si ustedes me hubiesen hecho prisionero en la batalla de Los Barrancones?”

– “No lo dude, – contestó el otro-, Lo hubiéramos hecho fusilar en el acto”. Y agregó: “Excelencia de las órdenes para que se designe el piquete de tropas que se va a ocupar de mi ejecución”.

-“No, no Comandante, yo no hago fusilar a los hombres valientes”. Le dijo el Libertador.

De inmediato ordenó que le fueran entregados al Coronel Juan de Armas Cañas su bestia y sus armas, un salvo-conducto y designaron dos hombres de escolta para que lo acompañaran hasta salir del campamento patriota.

A quien hasta ese momento fue empecinado servidor de la causa realista le impresionó muchísimo la presencia del jefe supremo de los patriotas, como lo refirió mas tarde a sus hijas, en Barcelona. Con el firme propósito de no combatir más contra los patriotas, el Coronel Juan de Armas Cañas llegó a su comando, donde le ordenan participar en operaciones militares en la región de Cumana. El 12 de marzo de 1.818, el Coronel Juan de Armas combate en Carúpano, bajo las órdenes de Francisco Jiménez, contra el General Santiago Mariño, quien perdió la acción. El primero fue herido en el costado izquierdo, y Jiménez de un balazo en la pierna derecha. Tradiciones de familia refieren que ese año 1.818 salió de Maturín por los caños, rumbo a las Antillas y los Estados Unidos. En Cuba adquirió un ingenio azucarero. Regresó a Venezuela el 1.820 y ese año el Libertador firma su Despacho de Coronel vivo y efectivo. Este documento era conservado por un descendiente suyo, el Sr. Ramón Salaverría Lusinchi, y lo envió desde Barcelona al Archivo Nacional en Caracas, en donde debe encontrarse.

Del Oriente Venezolano

Rafael Armas Alfonzo.

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>Los Rojas y su Juadaismo

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El apellido Rojas, o sus variantes de Rojas o Roxas, es de origen topónimo, es decir tiene su origen en Las Rojas, hoy villa perteneciente al partido judicial de Briviesca, provincia de Burgos, España. Los apellidos de origen topónimo como Rojas son de origen judío; J. M. Lacalle, en Los Judíos Españoles (Editorial Sayma, Barcelona 1961), nos dice: “apellidos famosos sefarditas (judíos españoles) llevan nombres de la geografía española”. Es sabido que en el momento de las conversiones de judíos al cristianismo, éstos solían adoptar apellidos de origen topónimo para toda una familia.

De hecho, las noticias más antiguas y fiables que se tienen del apellido Rojas nos llegan de la mano del escritor español y converso Fernando de Rojas (1465-1541). Fernando de Rojas, natural de la Puebla de Montalbán, Toledo, era judío de sangre y converso, como su familia. Estudió latín, filosofía y otras materias en la Universidad de Salamanca para obtener el título de Bachiller en leyes, tras al menos seis años de estudio de Derecho. En esos años y en los siguientes, escribió la Tragicomedia de Calixto y Melibea, conocida con el título de La Celestina, uno de los grandes monumentos de la literatura castellana de todos los tiempos. Fernando de Rojas contrajo matrimonio con Leonor Álvarez de Montalbán, hija también de judíos conversos, y tuvo siete hijos.

De Rojas intentó ayudar y representar a sus parientes judíos conversos envueltos en procesos inquisitoriales que los acusaban de continuar practicando el judaísmo en secreto, sin demasiados logros. Su fama no le sirvió al ilustre Bachiller para salvar a sus familiares de las persecuciones y las hogueras de la Inquisición. El auto de fe de 1593 celebrado en Granada contra los falsos conversos al cristianismo que, más de cien años después de la expulsión de los judíos de España (1492), seguían practicando judaísmo en secreto, nos muestra a miembros de la familia Rojas como Catalina de Rojas y sus hijas Leonor y Joana. Aparecen las tres mujeres Rojas enjuiciadas por practicar ayunos y festividades judías.

En procesos de la Inquisición española posteriores, miembros de la familia Rojas vuelven a aparecer. En Inquisición y criptojudaísmo (Kaydeda, Madrid 1985), el historiador Juan Blázquez Miguel nos habla de procesos de la Inquisición en Sevilla ya en pleno siglo XVIII en el que las mujeres Rojas vuelven a ser protagonistas. Son detenidas y enjuiciadas por “falsas cristianas” y judaizantes. “Son detenidas en casi su totalidad quedando reducidos a la miseria. Lo mismo puede decirse de las mujeres de la familia Rojas, que acapararon buena parte del comercio de Morón y Osuna, y que acabaron como los anteriores”-explica Juan Blázquez Miguel. Resalta en lo narrado la insistencia en el judaísmo de los llamados falsos conversos y de los Rojas. Su fidelidad a Israel es atemporal. No siempre el final fue dramático para los miembros de la familia Rojas, no siempre la persecución y la hoguera los condujeron a la destrucción física y moral. Algunas ramas de la familia marcharon a América, Medio Oriente y los Países Bajos, salvaguardándose de las garras de la Inquisición española

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Los Rojas y su Juadaismo

El apellido Rojas, o sus variantes de Rojas o Roxas, es de origen topónimo, es decir tiene su origen en Las Rojas, hoy villa perteneciente al partido judicial de Briviesca, provincia de Burgos, España. Los apellidos de origen topónimo como Rojas son de origen judío; J. M. Lacalle, en Los Judíos Españoles (Editorial Sayma, Barcelona 1961), nos dice: “apellidos famosos sefarditas (judíos españoles) llevan nombres de la geografía española”. Es sabido que en el momento de las conversiones de judíos al cristianismo, éstos solían adoptar apellidos de origen topónimo para toda una familia.

De hecho, las noticias más antiguas y fiables que se tienen del apellido Rojas nos llegan de la mano del escritor español y converso Fernando de Rojas (1465-1541). Fernando de Rojas, natural de la Puebla de Montalbán, Toledo, era judío de sangre y converso, como su familia. Estudió latín, filosofía y otras materias en la Universidad de Salamanca para obtener el título de Bachiller en leyes, tras al menos seis años de estudio de Derecho. En esos años y en los siguientes, escribió la Tragicomedia de Calixto y Melibea, conocida con el título de La Celestina, uno de los grandes monumentos de la literatura castellana de todos los tiempos. Fernando de Rojas contrajo matrimonio con Leonor Álvarez de Montalbán, hija también de judíos conversos, y tuvo siete hijos.

De Rojas intentó ayudar y representar a sus parientes judíos conversos envueltos en procesos inquisitoriales que los acusaban de continuar practicando el judaísmo en secreto, sin demasiados logros. Su fama no le sirvió al ilustre Bachiller para salvar a sus familiares de las persecuciones y las hogueras de la Inquisición. El auto de fe de 1593 celebrado en Granada contra los falsos conversos al cristianismo que, más de cien años después de la expulsión de los judíos de España (1492), seguían practicando judaísmo en secreto, nos muestra a miembros de la familia Rojas como Catalina de Rojas y sus hijas Leonor y Joana. Aparecen las tres mujeres Rojas enjuiciadas por practicar ayunos y festividades judías.

En procesos de la Inquisición española posteriores, miembros de la familia Rojas vuelven a aparecer. En Inquisición y criptojudaísmo (Kaydeda, Madrid 1985), el historiador Juan Blázquez Miguel nos habla de procesos de la Inquisición en Sevilla ya en pleno siglo XVIII en el que las mujeres Rojas vuelven a ser protagonistas. Son detenidas y enjuiciadas por “falsas cristianas” y judaizantes. “Son detenidas en casi su totalidad quedando reducidos a la miseria. Lo mismo puede decirse de las mujeres de la familia Rojas, que acapararon buena parte del comercio de Morón y Osuna, y que acabaron como los anteriores”-explica Juan Blázquez Miguel. Resalta en lo narrado la insistencia en el judaísmo de los llamados falsos conversos y de los Rojas. Su fidelidad a Israel es atemporal. No siempre el final fue dramático para los miembros de la familia Rojas, no siempre la persecución y la hoguera los condujeron a la destrucción física y moral. Algunas ramas de la familia marcharon a América, Medio Oriente y los Países Bajos, salvaguardándose de las garras de la Inquisición española

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El ataque a la Casa Fuerte de Barcelona – Origen de varias familias de la zona

El 31 de diciembre de 1816 desembarca Simón Bolívar en Barcelona, proveniente de Haití (segunda expedición), después de breve escala en la isla de Margarita. En Barcelona estableció su cuartel general y una base de operaciones y procedió a la elaboración de los planes para la campaña sobre Caracas. La operación debía ejecutarse previa la concentración de las tropas que actuaban en diferentes áreas del país (Apure, Guayana, Cumaná).

Para llamar la atención de los realistas hacia Caracas y proporcionar así la necesaria seguridad para la concentración prevista, el Libertador ejecutó una diversión sobre Caracas, por la costa de Píritu. La derrota que sufrió en Clarines (9.1.1817) hizo que dejara sin efecto esta diversión y que retornara a Barcelona. La existencia de una serie de inconvenientes de naturaleza varia, obligó a Bolívar a suspender la campaña.

A principios de 1817, Bolívar se atrincheró con civiles y soldados patriotas en el Convento de San Francisco el cual desde entonces se llamo Casa Fuerte por la seguridad que ofrecían sus altas paredes de mamposterías construidas por los misioneros franciscano a partir de 1715.

A finales de marzo de ese mismo año partió Bolívar para Guayana, mientras que al frente de las fuerzas en Barcelona quedaba el general Pedro María Freites, guarnición que fue destruida por el ataque del coronel Juan Aldama el 7 de abril del mismo año (Casa Fuerte de Barcelona).

La toma de la Casa Fuerte de Barcelona suscitada el 7 de abril de 1817 es uno de los más sangrientos e inolvidables capítulos de la guerra de la independencia venezolana.

Para que se lograse tomar la Casa Fuerte fue necesario luchar varios días. El 5 de abril, más de cuatro mil soldados al mando del Coronel Juan de Aldama invadieron a Barcelona tras recibir la noticia de la partida del Libertador hacia Guayana dejando al General Pedro María Freites con pocos hombres en la Casa Fuerte, pues ellos y su familias, se negaron a emigrar hacia Margarita como lo había sugerido Bolívar, quien también ordeno a los Generales Santiago Mariño y Rafael Urdaneta ayudar a la ciudad en caso necesario.

Lamentablemente, la ayuda llego tarde. El 7 de Abril de 1817 los realista atacaron a la Casa Fuerte logrando su toma en horas del medio día gracias a las balas del cañón Burro Negro, traído desde Araya. El resultado fue espeluznante, la muerte fue el común denominador, 700 patriotas aproximadamente, de nada valieron los esfuerzos heroicos de Freites, Rivas y Eulalia Ramos de Chamberlaín, es decir Eulalia Buroz quien por su valentía convirtió su muerte en un mito y su nombre en un símbolo dentro de las mártires de la independencia venezolana.

Uno de los Generales realistas encargados de la toma fue Miguel Segundo Correa, y se ha transmitido de manera oral por la familia la historia de que en el instante en que un soldado realista levantaba su espada para dar muerte a una señora y su hijita, republicanas, llegó Don Miguel Correa a ese sitio y sintiendo compasión de ellas impidió que las ejecutaran e hizo que bajo custodia las regresaran a su casa y les montaran guardia, bajo juramento de que nada les sucedería. Don Miguel presto ayuda a esa familia y solía visitarles como amigo. Una vez que la pequeña Carmen Aguilar Arbelaez, como asi se llamaba, se hizo mujer, Don Miguel se enamoro de ella y así se lo manifestó a su madre. La joven al recibir esta noticia y como había tanta diferencia de edad, al principio se mostró reacia, entonces su madre le contó lo sucedido en la Casa Fuerte y que a el le debían la vida. Poco a poco le tomo cariño hasta que al fin realizaron su matrimonio.

De este matrimonio nacen cuatro hijos, Maria Lina Correa Aguilar, quien se casó con José Camilo Rojas Fuentes de Cristal, Dolores Correa Aguilar, se casó con Don Hilario Aguilar, Rita Correa Aguilar que quedó soltera, Basiliso Correa Aguilar, del cual ignoramos sus noticias y Martina Correa Aguilar, que se casó con Don Anselmo Medina Chacín. De estas familias descienden una buena parte de los pobladores de Guanape, Valle de Guanape y San Jose de Guaribe, sobre todo de este último.

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El ataque a la Casa Fuerte de Barcelona – Origen de varias familias de la zona

El 31 de diciembre de 1816 desembarca Simón Bolívar en Barcelona, proveniente de Haití (segunda expedición), después de breve escala en la isla de Margarita. En Barcelona estableció su cuartel general y una base de operaciones y procedió a la elaboración de los planes para la campaña sobre Caracas. La operación debía ejecutarse previa la concentración de las tropas que actuaban en diferentes áreas del país (Apure, Guayana, Cumaná).

Para llamar la atención de los realistas hacia Caracas y proporcionar así la necesaria seguridad para la concentración prevista, el Libertador ejecutó una diversión sobre Caracas, por la costa de Píritu. La derrota que sufrió en Clarines (9.1.1817) hizo que dejara sin efecto esta diversión y que retornara a Barcelona. La existencia de una serie de inconvenientes de naturaleza varia, obligó a Bolívar a suspender la campaña.

A principios de 1817, Bolívar se atrincheró con civiles y soldados patriotas en el Convento de San Francisco el cual desde entonces se llamo Casa Fuerte por la seguridad que ofrecían sus altas paredes de mamposterías construidas por los misioneros franciscano a partir de 1715.

A finales de marzo de ese mismo año partió Bolívar para Guayana, mientras que al frente de las fuerzas en Barcelona quedaba el general Pedro María Freites, guarnición que fue destruida por el ataque del coronel Juan Aldama el 7 de abril del mismo año (Casa Fuerte de Barcelona).

La toma de la Casa Fuerte de Barcelona suscitada el 7 de abril de 1817 es uno de los más sangrientos e inolvidables capítulos de la guerra de la independencia venezolana.

Para que se lograse tomar la Casa Fuerte fue necesario luchar varios días. El 5 de abril, más de cuatro mil soldados al mando del Coronel Juan de Aldama invadieron a Barcelona tras recibir la noticia de la partida del Libertador hacia Guayana dejando al General Pedro María Freites con pocos hombres en la Casa Fuerte, pues ellos y su familias, se negaron a emigrar hacia Margarita como lo había sugerido Bolívar, quien también ordeno a los Generales Santiago Mariño y Rafael Urdaneta ayudar a la ciudad en caso necesario.

Lamentablemente, la ayuda llego tarde. El 7 de Abril de 1817 los realista atacaron a la Casa Fuerte logrando su toma en horas del medio día gracias a las balas del cañón Burro Negro, traído desde Araya. El resultado fue espeluznante, la muerte fue el común denominador, 700 patriotas aproximadamente, de nada valieron los esfuerzos heroicos de Freites, Rivas y Eulalia Ramos de Chamberlaín, es decir Eulalia Buroz quien por su valentía convirtió su muerte en un mito y su nombre en un símbolo dentro de las mártires de la independencia venezolana.

Uno de los Generales realistas encargados de la toma fue Miguel Segundo Correa, y se ha transmitido de manera oral por la familia la historia de que en el instante en que un soldado realista levantaba su espada para dar muerte a una señora y su hijita, republicanas, llegó Don Miguel Correa a ese sitio y sintiendo compasión de ellas impidió que las ejecutaran e hizo que bajo custodia las regresaran a su casa y les montaran guardia, bajo juramento de que nada les sucedería. Don Miguel presto ayuda a esa familia y solía visitarles como amigo. Una vez que la pequeña Carmen Aguilar Arbelaez, como asi se llamaba, se hizo mujer, Don Miguel se enamoro de ella y así se lo manifestó a su madre. La joven al recibir esta noticia y como había tanta diferencia de edad, al principio se mostró reacia, entonces su madre le contó lo sucedido en la Casa Fuerte y que a el le debían la vida. Poco a poco le tomo cariño hasta que al fin realizaron su matrimonio.

De este matrimonio nacen cuatro hijos, Maria Lina Correa Aguilar, quien se casó con José Camilo Rojas Fuentes de Cristal, Dolores Correa Aguilar, se casó con Don Hilario Aguilar, Rita Correa Aguilar que quedó soltera, Basiliso Correa Aguilar, del cual ignoramos sus noticias y Martina Correa Aguilar, que se casó con Don Anselmo Medina Chacín. De estas familias descienden una buena parte de los pobladores de Guanape, Valle de Guanape y San Jose de Guaribe, sobre todo de este último.

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Luis Manuel Itriago Armas – Veneno

Militar Guanapense de mayor actividad en las diferentes guerras que se sucedieron a finales del siglo 19. El apodo de Veneno le provino desde niño, porque era implacable con los muchachos y compañeros de infancia que se atrevian contra el y se le confirmó a medida que avanzaba en su carrera militar y de guerrero por las firmezas de sus decisiones.

Veneno estuvo en dos oportunidades en Caracas, primero cuando fue comandante del cuartel El Cuño, siendo Joaquin Crespo Presidente y despues como preso politico en La Rotunda, por dos años y con un par de grillos, bajo el gobierno de Ignacio Andrade.

El 12 de Diciembre de 1.902, murió en Guanape, siendo Jefe Civil y Militar de esa Plaza, en la misma esquina donde nació, cuando defendía el Gobierno del General Cipriano Castro de una vanzada de la Revolución LIbertadora dirigida por su primo hermano Pedro rafael Armas. Es herido mientras procedia a llevar el cadaver de su primo, que había resultado muerto, a entregarlo a sus familiares, por un mauser disparado por unos de los soldados derrotados.

Moribundo, encomienda a su sobrino Tomas Perez Itriago, para lleve un mensaje a su lugarteniente, Coronel Zenon Marapacuto, en el que le pedía que dejara recoger y enterrar el cadaver del Coropnel Pedro Rafael Armas, que yacia tendido a la intemperie.

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