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Marco Antonio García Sifontes

El eterno anfitrión
Álvaro Armas Bellorín
Cronista de la Ciudad de Clarines

 

El 6 de febrero de 1.928, en la casa de la Sra. Francisca Rangel, en Valle de Guanape, se llevó a cabo la firma del acta fundacional de lo que se conoció como Municipio Carvajal, adscrito al Distrito Bruzual (1) Esa mañana algunos de los firmantes tomaron la palabra espoleados por la euforia nacida del saberse participes de un acontecimiento histórico destinado a recordarse por la posteridad. Cuentan que uno de los últimos en hablar fue el joven Marco A. García, -quien aprovechando que allí se encontraban algunos representantes del gobierno regional- tomó la palabra fustigando la dejadez y el olvido de las autoridades nacionales hacia los pueblos de la zona oeste del estado Anzoátegui y en consecuencia propuso que se le enviara al General Juan Vicente Gómez, un telegrama informándole al benemérito el nacimiento del nuevo Municipio y a la vez para recordarle algunas de las necesidades mas apremiantes que requería el Distrito Bruzual. 

La propuesta de Marco A. García fue celebrada por todos los presentes, sin embargo, como era de esperarse, los redactores del telegrama (2), se limitaron a informar la instalación del nuevo Municipio y en consecuencia cambiaron sustancialmente el verdadero sentido de la propuesta inicial; pero aun así, la figura de Marco A. García -quien para ese entonces era un joven de 29 años de edad-, quedó grabada en todos los presentes, como la de un hombre que no le temblaba el pulso a la hora de decir ante cualquiera lo que debía decirse y como la de un ciudadano que ya se perfilaba como integro y preocupado por todos los acontecimientos que ocurrían en el seno de su Distrito natal; condición esta que lo acompañó por el resto de sus días. Este telegrama quedó redactado de la siguiente forma:

Valle de Guanape, 6 febrero de 1.928
Sr. General Juan Vicente Gómez
Presidente de la Republica de Venezuela
Maracay

En medio de jubilo intenso de esta laboriosa comunidad, ha sido instalado solemnemente el Municipio Carvajal y nuestro primer recuerdo es por Ud. fundador de esta era de bendita paz, en cuyo seno hemos realizado una legitima aspiración de nuestras almas, bajo el Gobierno de Orden y de Progreso efectivo que rige en este Estado el Gral. Lino Díaz secundado debidamente por el Dr. M.L. Ron Pedrique y por ello le enviamos nuestro voto por su prosperidad y ventura personal.

Sus Amigos
Firmado por todos los que suscribieron el acta fundacional.

Este acontecimiento ocurrido en Valle de Guanape, es necesario traerlo a colación a la hora de hablar de Marco A. García, pues en estos menesteres de investigar la historia chica de los pueblos de la zona oeste del Estado Anzoátegui, nos hemos dado cuenta, que casi todos los acontecimientos trascendentales que ocurrieron en las décadas del 20,30,40 y parte del 50, tuvieron que ver directa o indirectamente con Marco A. García, y prueba de ello es que el día de su muerte, un clarinés notable dijo en la oración fúnebre de Marco A. García, el mejor concepto, y el mejor discurso que pueda respaldar tal aseveración:

“Hombre sencillo, modesto y siempre preocupado en toda hora, por los intereses y gente de su tierra natal. En las piedras de sus calles, en la amada Iglesia Colonial, en todas las casas clarinesas estará siempre vigente la memoria de la acción benefactora de Marco A García, quien sin discusión alguna fue el mejor benefactor de su pueblo. Y no admito que ningún clarinés de mente mezquina regatee a Marco el cetro del mejor clarinés de nuestro tiempo”(3).

Había nacido en Clarines el 29 de septiembre de 1.899 y murió en Caracas el 10 de octubre de 1.967. Era hijo único del matrimonio entre Julio García Ramírez (4) y Gertrudis Sifontes (5). Fue alumno destacado del Colegio Privado “Arístides Rojas” que fundó y dirigió en Clarines con mucho éxito el Doctor José de Jesús Tirado. Desde muy joven se dedicó al expendio de medicinas y fundó en Clarines la “Botica Central” donde manejaba con gran capacidad y conocimiento la preparación y elaboración de formulas farmacéuticas. Tiempo después ingresó a la administración pública ejerciendo cargos de gran responsabilidad como: Registrador Subalterno; Juez del Distrito Bruzual y Concejal por el mismo Distrito, llegando a Presidir el Consejo Municipal en varias oportunidades. Casó en Clarines con María Amparo López (6) de cuya unión nacieron dos hijas (7): Raquel García (8) y Helena García (9).

Marco A. García era un hombre alto, fornido y de buen carácter que se distinguía de lejos con sus camisas blancas que contrastaban con el negro de sus tirantes por encima del hombro y con la cadena que sostenía su reloj de bolsillo. ¡allá viene Marco García!. Era un hombre muy querido en su pueblo. Quienes lo conocieron insisten en resaltar su condición de hombre bonachón, respetuoso, justo, sin tachaduras y siempre presto para interceder ante cualquier autoridad por los intereses comunes de los bruazualeños (10). Además tenía la virtud de saber plantearse una estrategia para lograr que las autoridades escucharan sus planteamientos y sus solicitudes a favor de la comunidad. Se sabe con certeza que en su casa (11) en Clarines recibía y hospedaba al obispo de la diócesis de Guayana: Monseñor Mejias y a casi todos los Presidentes y Gobernadores del estado Anzoátegui que ejercieron sus funciones en las décadas de 30 y 40, incluso a aquellos que pensaban diametralmente distinto a él y eso era difícil lograrlo en los tiempos en que no se admitía con facilidad el disentimiento y la contrariedad. Todavía se recuerda que en 1.937 y 1.938, por invitación reiterada de Marco A. García visitó a Clarines, en más de una oportunidad, el Presidente del Estado Anzoátegui, el Dr. Pedro Felipe Arreaza Calatrava; cuentan que gracias a ese contacto directo que tuvo el gobernante con las urgentes necesidades que afrontaba aquella comunidad sumida en el mas profundo olvido, se hicieron realidad -en esos dos años- las cuatro obras públicas que literalmente sacaron a Clarines del oscurantismo: esas cuatro obras fueron las siguientes: la graduación de la Escuela Peñalver(12); la adquisición y puesta en marcha de la planta eléctrica con alumbrado en las principales calles del pueblo (13), construcción del primer acueducto(14) y la construcción de la sede de la Medicatura Rural (15).

 

De allí en adelante y como buen descendiente que fue, de dos de las familias mas útiles y hospitalarias que han echado raíces en toda la cuenca del Unare (16), el nombre de Marco A. García siguió creciendo como anfitrión y benefactor de su pueblo; invitando y recibiendo en su casa -uno a uno- a los sucesores del Dr. Pedro Felipe Arreaza Calatrava como Gobernantes del Estado Anzoátegui: trayendo con ellos algún beneficio a estos pueblos de la zona oeste del estado. Entre estos gobernantes que visitaban su casa con frecuencia, todavía se recuerda al Dr. Manuel Tiberio Arreaza, Dr. Pedro Cruz Bajares, Jorge Mogna, Dr. Rafael Enrique Garroni, Manuel Aspurua, Dr. Pérez Machado, Dr. Manuel José Arreaza, Dr. Ali Montilla Carreyó entre otros.

Por todos estos aspectos y otros que hemos omitido por razones de espacio, podemos decir -sin miedo a equivocarnos- que Clarines fue afortunado al tener entre sus hijos a hombres como Marco A. García quien haciendo su vida, intercedió con empeño certeza para dejar a su pueblo natal y a las poblaciones circunvecinas, muchísimo mejor que como lo encontró.

Notas:

  1. El propósito de la firma de esa Acta era instalar en el sitio, la decisión tomada por la Asamblea Legislativa del estado Anzoátegui días atrás (12 de enero), de convertir el caserío de Valle de Guanape en Municipio adscrito al Distrito Bruzual.
  2. Dr. M.L Ron Pedrique, Secretario General de la Presidencia del Estado Anzoátegui y Simón Morón Lander Diputado por el Distrito Bruzual a la Asamblea Legislativa.
  3. Palabras pronunciadas por el señor José Casimiro Chacín Lusinchi, en el sepelio de Marco Antonio García Sifontes, en el Cementerio General del Sur de Caracas, el 11 de Abril de 1.967.
  4. Julio García Ramírez era el hijo mayor de doce hermanos. Hijos todos de Manuel García Albornoz y Mercedes Ramírez. Murió el 27 de mayo de 1.918 en Clarines a los 76 años de edad.
  5. Gertrudis Sifontes era hija de Indaleza Sifontes y Juan Bautista Alcia. Murió en Clarines el 28 de diciembre de 1.921 de tétanos.
  6. María Amparo López era hija de Josefa López Mejias y Félix Martinez Borrego, hermana de Rafael López y José Manuel López.
  7. Además de sus dos hijas, Marco Antonio García crió y formó como a otro de sus hijos a su sobrino: José Antonio López López, ex funcionario Público, casado con Carmen Guzmán; Educadora con los siguientes hijos. Antonio José López (Ingeniero Agrónomo UCV ) y Luís Miguel López (Ingeniero Civil).
  8. Raquel García. De profesión: Bionalista y Comunicadora Social graduada en la UCV. Divorciada del Médico Gastroenterólogo Nicanor Borges, con los siguientes Hijos: Nicanor Fernando Borges, (Administrador de empresas graduado en la Universidad de Harsord y Postgrado en Mercadeo en la Universidad de Harvard de Boston USA). Y Marco Antonio Borges, (Ingeniero Mecánico graduado en la Universidad Simón Bolívar).
  9. Helena García. Economista graduada en la Universidad Central de Venezuela, casada con Felipe Ávila Espinoza: Médico Veterinario de la UCV profesor de la misma Universidad y ex decano encargado de la Facultad de Medicina Veterinaria con Maestría en Microbiología de la Universidad de Illinois USA. Hijos Javier Felipe Ávila García empresario y comerciante y Eleazar Ávila García Licenciado en Informática de la Universidad Central de Venezuela.
  10. Mucha de la información recogida en este escrito, fue proporcionada por el pariente David Álvarez Piñero, hombre de extraordinaria memoria que sintió por Marco A. García un profundo sentimiento de respeto y admiración.
  11. La casa de Marco A García quedaba en la calle San Antonio, donde hoy vive Carmen de López, -entre la casa de Salvador López y la casa donde en el pasado funcionaban todos los poderes públicos en Clarines: la Prefectura, el Juzgado, el Registro Público y el Consejo Municipal-. Allí tenía su farmacia. Vale la pena recordar que en esa casa Marco A. García junto con Rómulo Betancourt, Luís Beltrán Prieto Figueroa y Valmore Rodríguez fundaron el Partido Acción Democrática de Clarines en 1.943.
  12. La Escuela graduada Fernando Peñalver, funcionó en una hermosa casa solariega, -ya demolida- ubicada en el cruce de las calles Comercio y El Sol, exactamente donde hoy funciona la Prefectura. Su primer Director fue el maestro barcelonés Enrique Rodríguez Courbenas.
  13. La planta eléctrica fue instalada en el cruce de las calles Bolívar con Tomas Fernández, exactamente al frente del Banco Caroni. El primer operador fue Don Emilio Chivico.
  14. La instalación del primer acueducto de Clarines fue todo un proceso que se inició con la perforación de pozos en varios sitios distintos, sin embargo al ver que el agua que manaba era extremadamente salobre decidieron hacer una toma directa al Unare en el sitio de Jay, con lo cual bombeaban agua insalubre hasta un tanque elevado que instalaron en El Cerro de los Chivos y de allí por gravedad era distribuida a la red de tubería que colocaron en las cuatro calles que existían en el pueblo. El constructor de este acueducto fue un norteamericano fornido y mal hablado conocido como Mister Mayer.
  15. Hasta 1.938 no existía en Clarines una sede donde funcionara la Medicatura Rural conocida por todos como el dispensario. Ese año la Dirección de Obras Publicas de la Presidencia del Estado Anzoátegui, envió a Clarines a un grupo de trabajadores liderizados por un hombre conocido como Aguilucho, los cuales construyeron dicha sede, en la calle San Antonio exactamente en el sitio donde hoy funciona la Logia en Clarines: “Estrella del Unare”.
  16. Marco Antonio García descendía de dos familias importantes de la zona: Los García y los Sifontes. Los García hicieron muchísima historia en toda la Cuenca del Unare y mas allá, era una familia útil y comprometida con el progreso económico de la región. El padre de Marco A. García era hijo de Manuel García Albornoz y hermano de Manuel García Ramírez lo que equivale a decir que era familia cercana de los dos hombres que ostentaron el poder económico de toda la región por mucho tiempo. Eran hombres de negocios que invertían y fomentaban la siembra y la cría, por eso -mientras vivieron- el progreso económico de Clarines y las zonas adyacentes era una realidad; tanto es así que Rafael Armas Alfonzo dice en sus notas que el día de la muerte de Manuel García Ramírez, la gente decía: “se acabó Clarines”. Los Sifontes era una familia hospitalaria por excelencia. Doña Gertrudis Sifontes –Madre de Marco A. García- toda su vida se dedicó a la enseñanza en Clarines, era hija de Indaleza Sifontes y Juan Bautista Alcia, dos personajes que a su vez se recuerdan mucho en Clarines. Indaleza era la primera de las tres hijas que tuvo Petronila Sifontes, la misma que el 9 de enero de 1.817 le obsequió al libertador Simón Bolívar guarapo de panela para que calmara su sed cuando este huía de la derrota que sufrió en los Barrancones. Todavía los descendientes de Marco A García conservan esa taza como parte de su riqueza. Por otra parte Juan Bautista Alcia quien viene a ser abuelo materno de Marco A. García es quien hace la donación de la campana más grande y sonora que existe en la iglesia de Clarines, en ella se puede ver su nombre.

 

Nota Final: Como casi todas las publicaciones de este blog, cuando se poseen datos genalógicos de los mencionados en los artículos, se hace enlace con nuestra página de genealogía y se puede ver haciendo clic en los nombres que aparecen en negrillas e italica.

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Navidad en Oriente

LA NAVIDAD EN EL ORIENTE VENEZOLANO

Rafael Armas Alfonzo

Del Oriente Venezolano

Págs. 42 a 46.

El 25 de diciembre el mundo cristiano celebra el nacimiento de Jesús de Nazaret. La palabra navidad, del latín nativitas, significa nacimiento. Este acontecimiento histórico se celebraba antiguamente en diferentes fechas, hasta que una mayoría de pueblos cristianos acordó celebrarlo en la fecha en que se celebra actualmente.

La Navidad es la más grande festividad religiosa de la iglesia cristiana. De cuantas leyendas o tradiciones se tiene noticia, ésta, la del nacimiento de Jesús, es, sin lugar a dudas, la más hermosa, la más bella, la que cala más hondo en el corazón de todos. ¿Quién no se conmueve ante la proximidad de la Navidad? Es también la fiesta de los niños, de su incontenible y bulliciosa alegría, y, por contraste, es también la que mayor suma de recuerdos, de nostalgia y de tristeza trae al ánimo de todos los hombres. Nombrar diciembre y asociarlo con el color y la alegría de los inolvidables recuerdos de la infancia, es una misma cosa. Cada año, con los primeros cantos navideños –los aguinaldos- todo ese mundo de vivencias aflora espontáneo, preciso, con todo el poder y fuerza que tienen los recuerdos de la infancia: la casa paterna y el deseo de los padres por hacer que nos sintiéramos felices a esa edad, la compañía de los hermanos y el trabajo de poner el nacimiento o adornar el arbolito, los ensayos de los aguinaldos y la gran satisfacción de ver hacer las hallacas por las manos hacendosas de la madre. ¿Quién escapa a esos recuerdos?

En Oriente la Navidad reviste un acontecimiento extraordinario por celebrarse con toda la fragancia y el sabor de la tradición. Andaluces o catalanes, o isleños de Tenerife, pobladores de estas tierras, dejaron aquí –con las costumbres tradicionales de su pueblo- sus cantos y su música. El aguinaldo propiamente dicho, es español y es este quien lo trae a América con el cristianismo y todas las influencias culturales de los antiguos íberos, los romanos o los árabes. A esos cantos que llevaba el juglar de villa en villa, el español los sigue llamando villancicos. Nosotros los llamamos aguinaldo y aunque en él perduran las antiguas raíces, siempre hay un fondo cultural, mejor dicho, un fondo de aportación cultural el indígena o del negro; más de las antiguas tradiciones del indio que del negro. Una muestra la tenemos en los aguinaldos que se cantan en cada región donde la variedad de sentimientos e intenciones sirven para exponer junto al chispeante humorismo del blanco, la sobresaliente desconfianza del indio o la malicia encubierta del negro.

En Barcelona, Urica o El Chaparro, Clarines o Sabana de Uchire, los aguinaldos sirven a esas intenciones y también a otros intereses. En la Navidad del año pasado, en Uchire, se oyeron estos aguinaldos improvisados por un hombre del pueblo:

¡Ah¡ Niño de Uchire,

yo te lo decía:

que al cambiar de mando

yo te cantaría.

Y viendo al niño en el pesebre, casi ahogado entre un pajonal de un verde intenso, que esa tarde habían recogido en la sabana, agregó: 

Quítenle la paja,

al niño de encima,

que si está llorando,

algo le lastima.

Cantadores de aguinaldos, en cada región, constituyen un valioso aporte folklórico. En Sabana de Uchire son memorables los aguinaldos cantados por Bartolo y Julio Morales, Victorio Catamo, Chulo Guacha y Jesús Malagueña. En Lechería un grupo de viejos pescadores margariteños cantan unos aguinaldos con un sentimiento y una emoción jamás sospechada. Y no solo eso, la melodía de ese canto, así como su letra, es algo realmente inolvidable. Es curiosísimo el hecho de que los cantadores casi siempre son hombres mayores, de cabeza blanca, que en la alta madrugada de la noche de Navidad salen de sus casas formando una comparsa –con cuatro y maracas- para buscar la compañía de otros paisanos o familiares.

En cuanto a vivencias folklóricas relacionadas con la Navidad, estos pueblos de oriente conservan un valioso acervo cultural. En Anzoátegui sobresale la danza o baile indígena que tradicionalmente se baila por estos tiempos en Caigua, un antiguo pueblo de misión. En este baile se observa muy poca o ninguna influencia de lo español. En Cumaná, el diablo –un hombre- representa el concepto religioso y moral de la idea del mal y aunque en su atavío o disfraz se incluyen componentes indígenas, o que usa el indígena, su caracterización no es autóctona; lo trajo el español. En el mismo Cumaná es notable y digna de verse la comparsa que todos los años, por Navidad, organiza Georgina Rodríguez, la Negra Georgina: El Guarandol, con su melodía y coreografía propias, no faltan en diciembre. Georgina es de Chiclana y el enorme pájaro, que otros años vistió con papel blanco rizado, quién sabe este año que color vestirá. Pero no se crea que esa comparsa de la negra Georgina es la única que organizan en Cumaná. El Carite y El Chiriguare, y muchas otras, son dignas de verse en muchos pueblos del Estado, en Nueva Esparta y Anzoátegui.

Hombres de letras en todos los tiempos, han escrito sus impresiones en relación con la Navidad. Nos llena de orgullo y satisfacción mencionar entre ellos al poeta José Tadeo Arreaza Calatrava, que escribió el más bello y el más nacional de los poemas infantiles que tratan de la Navidad, antes de crearse la necesidad pedagógica de una literatura infantil, a la que aportó notables antecedentes Rafael Olivares Figueroa. El poeta Arreaza Calatrava se dejó conmover por los recuerdos de su niñez en Aragua de Barcelona y escribe la más inolvidable literatura que hoy puede leer el niño venezolano.

En cuanto a la costumbre de ofrecer regalos en la Navidad, pensamos que esta puede tener su origen en la historia de los tres Reyes Magos, quienes llegaron con sus presentes para el niño Jesús, doce noches después de su nacimiento. Es verdad también que existe una versión que atribuye esa costumbre de los regalos como proveniente de una antigua celebración romana: el 21 de diciembre es el día más corto del año. En la antigua Roma era costumbre celebrar la llegada del invierno, y, a partir de esa fecha, los romanos se hacían mutuamente regalos para festejar la mayor duración de los días. La tarjeta de Navidad tuvo su origen en Inglaterra; su intercambio comenzó en 1840. En los países cristianos esta tarjeta de Navidad constituye una expresión de afectos y simboliza nuestra alegría por el nacimiento de Jesús.

El arbolito de Navidad parece ser originario de Alemania. Se ha dicho que el monje San Bonifacio, en el siglo VIII, adornó el primer arbolito. Fue una buena idea. Los sajones aportaron la escarcha, el bastón rojo y blanco y las medias muy decoradas, propias de estos días.

En Italia, Francia, España y en toda la América Latina, la representación del nacimiento de Jesús con figuras de barro, cerámica o yeso, constituye una vieja tradición, cuya paternidad se atribuye a San Francisco de Asís. Él, que tanto amaba a los animales, el año 1.224, teatralizó el rito navideño, escenificando la historia. Se cuenta que llevó a una de las naves de su iglesia elementos vivos y, encabezando grupos de aldeanos, bailaba y cantaba villancicos alrededor del nacimiento. Así fue como nació la tradición del nacimiento y surgieron después las figuras de arcilla, yeso o madera, representando a cada uno de los personajes de la historia bíblica.

En cuanto a Santa Claus o San Nicolás, su representación proviene de una vieja costumbre holandesa. San Nicolás es amigo de los niños, patrono de los marinos, de los empleados y de los maestros. En Norteamérica cambiaron a San Nicolás por un hombre gordo, vestido de rojo con adornos blancos. Desde el polo norte, por estos días de Navidad, viaja en un trineo tirado por renos. Los niños deben colgar sus medias la víspera del día esperado para que Santa Claus les deje allí sus regalos o dulces.

Leyendas o tradiciones, con distintos orígenes, y, por supuesto, con diversos aportes culturales, emotivos o sentimentales, es cuanto de sabor y color a estos días de tanta significación como son los de la Navidad.

¡Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad¡ 

El Morro de Barcelona, 22 de diciembre de 1972.

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