Archivo mensual: mayo 2010

Visita del Obispo Mariano Martí a Altagracia de Orituco el año 1.783.

Aun cuando el propósito de la presente publicación es mostrar la trascripción literal de los datos recabados por el obispo Mariano Martí en su visita al pueblo de Altagracia de Orituco en marzo del año 1.783, creemos conveniente hacer una reseña de tus datos biográficos, que no es más que un resumen de los datos publicados por la Academia de Historia en los libros que hemos tomado como fuente. Estos libros pueden ser adquiridos en la librería del Palacio de las Academias, son siete tomos, a un costo de Bs F. 50,00, precio mas que accesible y son unos libros que no deben faltar en la biblioteca de cualquiera que este interesado en la historia de nuestra región.
Es lamentable que no se hayan encontrado aún los libros referentes a la visita que efectuó Martí al Obispado de Puerto Rico, que incluía a todo el Oriente Venezolano, visita que fue efectuada entre los años 1.763 hasta 1.769. Estos datos que publicamos forman parte de su visita a la Provincia de Caracas, efectuada durante 12 años, desde 1.771 hasta 1.784, lugar a que fue transferido dado que le visita a la Provincia de Puerto Rico le había afectado la salud. 

En esta primera parte, vamos a publicar las anotaciones que llevaba en su Libro Personal, eran anotaciones sólo para su consumo y que no iban a formar parte del informe final, por lo menos con la estructura en que fueron encontrados. En una segunda parte publicaremos las providencias o instrucciones que dejó luego de su visita a este pueblo. En cuanto a estas providencias, me pareció curioso como se mantienen las creencias a través del tiempo, el menciona en una de estas providencias que en ese pueblo existe “(…) la vana creencia de que el canto del ave nombrada Titirigí o el gallo a prima noche (Media Noche) es indicio cierto de que ha de morir alguno, o que se han dado puñaladas en el pueblo, o que vienen guerras (…)” y conmina a los pobladores a abandonar esta creencia so pena de amonestación. Lo cierto del caso es que esta advertencia, efectuada en esa temprana fecha del año 1.793 no surtió ningún efecto, puesto que casi doscientos años después, yo la escuchaba de mi abuela materna Carmen Espinoza Guzmán y era una creencia muy popular en el pueblo de San José de Guaribe y pueblos vecinos, por lo menos hasta la década de los setentas. Más nunca la he oído y creo que a las nuevas generaciones no les ha llegado.

Hay un tercer apartado que se llama Inventarios, en donde se señalan datos bastante interesantes del pueblo, con estadísticas de la población y otros, que también lo tenemos para su publicación.

El Obispo

Mariano Martí nació en el pueblo de Bráfin, en el partido de Valls, arzobispado de Tarragona, fue bautizado en la iglesia parroquial de dicho pueblo el 14 de diciembre de 1.721.

Cursó estudios en la Universidad de Cervera, en donde se graduó en ambos derechos. Se dice también que estudió en el Seminario Conciliar de Tarragona, cabe conjeturar que sus estudios universitarios no hayan terminado, a los más antes de 1.750, fecha en al que Martí cumplió veintinueve años. Nada se sabe de su vida desde esa fecha, hasta que aparece en el año 1.757 como Provisor y Vicario General del Arzobispo de Tarragona, en donde llevaba la administración de la Archidiócesis.

En el año 1.761 lo tenemos llegando al puerto de La Guaira, donde le consagró el entonces Obispo de Caracas Díez Madroñero. El 20 de Febrero de 1.762 ya estaba en posesión del Obispado de Puerto Rico, el cual comprendía, además de la isla del mismo nombre, la de Margarita y Trinidad, junto con todo el Oriente de Venezuela, siguiendo una línea divisoria imprecisa, que va desde un punto cercano de la desembocadura del río Uchire y bajaba hasta el Orinoco a un punto no lejos de Cabruta.

Entre los años 1.763 y 1.769, Martí comenzó la visita de este Obispado de Puerto Rico, pasando por Puerto Rico, Cumaná, Nueva Guayana de Angostura, Nueva Barcelona, Margarita, Píritu, Ciudad Real del Orinoco y Trinidad. Como lamentablemente no se han encontrado los registros de esta visita, no tenemos mayores detalles ella, que no sean las anotaciones en los respectivos libros parroquiales en donde se señala la visita. Sabemos que fue un recorrido bastante penoso para el Obispo, dada las distancias y los escasos medios de comunicación y el clima, que influyó en el deterioro de la salud del Obispo, obligándole a solicitar su transferencia a otra Diócesis en América o el retiro a España. Es así como, en Julio de 1.769, presenta solicitud al Rey y poco después es promovido a la sede de Caracas, vacante desde el 3 de Febrero de aquel año por el fallecimiento de su obispo Díez Madroñero.

El 14 de Agosto de 1.769, una vez que hubo recibido la bula Papal, Martí toma posesión del cargo de Obispo de la Diócesis de Caracas. Inmediatamente comienza los preparativos de la visita a este extenso Obispado, que, como ya hemos señalado, las efectúa durante doce años, tres meses y veinte y dos días, que comienzan en la iglesia Catedral de Caracas el 8 de Diciembre de 1.771 y culmina el 31 de Marzo de 1.784 en el pueblo de Guarenas. Mariano Martí visitó prácticamente toda la diócesis de Caracas, incluyendo una gran extensión territorial que formaría -en tiempos de Martí- la nueva Diócesis de Mérida: Maracaibo, Coro, Mérida y Trujillo.

Martí falleció en Caracas el 20 de Febrero de 1.792 y fue enterrado en la iglesia Catedral de Caracas, la inscripción de su lápida, tallada en mármol, dice:

“Sepulcro. Yllmo Sr Dr Dn Mariano Martí. Dignísimo Obispo de esta Santa Iglesia de Caracas. a donde fue promovido de la de Puerto Rico en el año 1770. Descanzó placidísimamente en paz el día 20 de febrero a los 72 años de su edad, a los 31 de su consagración episcopal y a los 22 de su posesión de esta silla. Visitó personalmente toda su prima Diócesis. Practicó con igual fervor y con summos trabajos, y fatiga la visita de todos los lugares de este obispado inclusive los dismembrados en el espacio de 13 años. Amante, Benigno, Liberal, Político, Religioso, devoto qual Santo aclamado al clero y al pueblo, será eterna su memoria”.

 

Visita del Obispo Mariano Martí a Altagracia de Orituco el
19 de marzo de 1.783.
Notas del Libro Personal

Día 19 de marso de 1.783, salimos del pueblo de Lesama a las tres y quarto de la tarde, y llegamos a las seis y quarto de la misma tarde al pueblo de Altagracia, distante cinco leguas. Una legua y media, poco mas o menos, antes de llegar a este pueblo de Altagracia, pasamos por medio del pueblo (que allí es el camino) de San Rafael de Orituco. El camino, bueno. Ya antes de llegar al pueblo de San Rafael de Orituco, pasamos el río Orituco, seco, y lo bolvimos a pasar con agua corriente a distancia de unas dos quadras antes de llegar a este pueblo de Altagracia. Como queda dicho, el camino es bueno, pero no dexa de haver algunas quebradas y algunos cerritos o cerrajoncitos.

Esta Iglesia es baxo la invocación de Nuestra Señora de Altagracia, cuya imagen de bulto, con otra de San Joseph, esta colocada en el único nicho del altar mayor. Sus paredes, de bajareque, cubierta de texa y obra limpia, de tres naves que dividen columnas de palo torncadas. Hay seis intercolumnarios, a mas del Coro alto y de otro intercolumnario que hay dentro del Presbyterio o Capilla mayor. Hay Baptisterio bueno, altares en una y otra nave, a más de la Capilla honda a la cabecera de cada nave. Todos los altares están muy aseados. La Sacristía está tras del altar mayor; no está bien provista de ornamentos ni alhajas, ni corresponden a la fabrica material de esta Iglesia. Hay cementerio contiguo a la Iglesia, y se entra a él por la puerta colateral de la banda de la Epístola. No está colocado su Divina Magestad, y solamente se celebra el día del Corpus y el día de San Juan Evangelista, señalado para la fiesta de Nuestra Señora de Altagracia, con la Custodia, lo que he prohibido para este día. Aca se haze monumento. Esta Iglesia esta muy aseada y me parece que en todo este Obispado no hay otra de tan pulida y de primores por los pilares o columnas tan perfectas como éstas, por los arcos entre columna y columnas que no están apunto redondo, ni son de arco rebajado, sino de otra forma, que hazen buena figura. y el arco toral también está de una figura distincta de los arcos torales de las otras Iglesias, y parece muy bien, de manera que atendidas estas circunstancias y de estar las paredes lisas, los retablos o altares pintados, y otras, es la Iglesia mejor o más pulida. Hay órgano en el Coro alto, y no suena ahora por estar descompuestos los fuelles. A mas de la principal, hay una puerta a cada lado. El frontispicio de la Iglesia esta bueno. Véase el inventario.

Este Teniente coadjutor del Cura propietario doctrinero don Santiago Gonzales Fonte, de este pueblo, es don Gregorio Martín Betancourt y Berdugo, que nació en el pueblo de Boconó, de la jurisdicción de Truxillo, el día 17 de noviembre de 1.727. Estudió la Gramática en la ciudad del Tocuyo, y después en la Universidad de Santa Fe de Bogotá, en la de San Xavier, que era de los Jesuitas, estudió tres años Filosofía, de ques Maestro o Doctor, y dos años y medio de Theología escolástica. En el mismo Santa Fe se ordenó de Presbytero el día 24 de setiembre de 1.756, con dimisorias del señor Antolino, a título de tres mil doscientos y setenta pesos de Capellanía, fundada en el dicho Truxillo, que ahun obtiene. Despues, en el año de 1.759, por el mes de julio, se regressó a Boconó, su patria. Después vino a Caracas, de allí vino a esta Vicaría de San Sebastian por el año de 1.766. Desde el día primero de setiembre del año de 1.778, en que llegó acá, esta sirviendo esta Iglesia como Cura coadjutor (destinado por el Vicario de San Sebastián en virtud de orden del Provisor) de dicho don Santiago Fonte, que ya estava enfermo, bien que ahun celebrava, y el día 18 del mismo setiembre el referido Cura doctrinero propietario se fue para Caracas, en donde ha acabado de enfermar y enloquecer, y este Teniente coadjutor se ha quedado solo acá sirviendo este pueblo y Doctrina. Sirvió de Teniente de Cura de la Candelaria, de Caracas, un año y dos meses, en tiempo de las viruelas. Sirvió de interino la Iglesia de Ortiz un año. Sirvió de Teniente de Cura de la ciudad de San Sebastián un año y nueve meses, y un mes y medio sirvió la Parroquial de San Rafael de Orituco. Nada se ha sabido contra la vida y costumbres de este Sugeto. Cuyda y cumple can sus obligaciones, enseña la Doctrina, predica y administra los Santos Sacramentos, parece hombre pausado y de genio pacífico, y esta estimado de los indios y de los españoles.
Este pueblo o Curato es de Doctrina de indios, cuyo número es de quatrocientos y uno, y los restantes, hasta el número de novecientos y sesenta y ocho, que es el total de esta feligresía, son blancos, negros, mulatos, sambos, etc., de manera que estos son 567 y los indios 4o1. Estos indios son guayqueríes o de nación guayquería. Hay también acá algunos indios de otras naciones, venidos de otros pueblos de esta provincia, pero la mayor parte son guayqueríes. No son tributarios; hasta ahora no han pagado tributo alguno.

El vicio predominante de este pueblo es la borrachera, y donde se emborrachan mas estos indios es en las vegas del río o quebrada Macayra, distantes de aca unas siete o ocho leguas, y tal vez más, en donde unas seis o siete familias de estos indios tienen sus conucos, y con la caña dulce que allí cogen hazen guarapo fuerte y se emborrachan, y se están en dichas vegas hasta veinte días sin venir a la Doctrina, ni a Missa, y a vezes están allá hasta un mes, buelven acá al pueblo, en donde biven quando más unos quinse días, y después se buelven a las vegas de dicho río Macayra, y assí passan la vida, y las dichas familias instan a otras familias a que vayan a hazer sus labranzas en dichas vegas y lo logran, pues ahora son más que antes los indios que van a dicho río Macayra con el pretexto de que aquellas vegas son muy fértiles, y que en estas vegas immediatas del río Orituco les hurtan los frutos. Acá en este pueblo, si algunas vezes beven y se emborrachan y baylan, con un recado que les embíe este Cura se sosiegan y no gritan, y quando se haze algún casamiento, como ellos dizen que el casamiento no es bueno si no baylan, este Cura les permite que baylen, y embía allí a los Alcaldes que presencien el bayle, para evitar excessos.

Pedro Joseph Sapata, mulato o sambo, esclavo de doña Marina García, de San Sebastián, casado con María Estéfana Celedonia, india guayquiria de este pueblo, dicha Marina tiene al dicho Sapata en una hazienda de cacao en el sitio de San Miguel, distante tres quartos de legua de este pueblo, y don Pablo Joseph Bandres, Mayordomo de dicha hazienda, no quiere que dicho Sapata viva con su muger María Estéfana. Queda ya advertido por mí el dicho Bandres de que dexe a la dicha María Estéfana cohabitar con su marido, y que si no gusta de esto, que venda al dicho esclavo Sapata, y que si la dicha Estéfana comete algun excesso, en la hazienda o con alguna persona, que avise al Corregidor o a su Cabo para que la castigue; y esto se 1o previne al dicho Bandres en presencia de este Cabo y de este Cura.

En quanto a la enseñanza de la Doctrina, se observa acá que a las seis de las mañanas se toca a la Doctrina, y por las tardes a las quatro y sólo después de una hora se acaban de juntar, de manera que por las mañanas empiezan a resar alas siete y por las tardes a las cinco, empezando primero a pelotones de tres en tres o de quatro en quatro y después empieza una muchacha, que haze de gufa, y responden todos. Por la mañana se resa la mitad de las Oraciones y la mitad del Cathecismo o de las preguntas, y por la tarde se resa la otra mitad de las Oraciones y la otra mitad del Cathecismo o de las preguntas.

Me dize el padre Paulino que los muchachos y muchachas de Doctrina la saben.

Y ahunque de algunos años a esta parte los indios grandes, esto es, los casados y casadas, no han asistido jamás en este tiempo a la Doctrina, me han prometido hoy a la tarde, día 22 de marso de 83, que asistirán a la Doctrina todos los domingos, y esto me 1o han prometido los del . Cabildo, esto es, Governador, Alcaldes. Regidores. Acá hay Cacique, pero no se haze caso de el, ni ahun ha recibido ni se ha admitido ni reconocido como él el indio a quien por successión toca o pertenece el Cacicazgo.

Este terreno produce maís, yuca, arros, cacao, cana dulce, plátanos y quanto se siembre en las vegas de este río Orituco, y fuera de las vegas del río, son las tierras buenas para ganado.

El Teniente Justicia mayor del pueblo de San Rafael de Orituco es don Manuel Castilloveitía, casado en Caracas, y también es Corregidor del pueblo de •Lesama y de este pueblo de Altagracia, y acá tiene un Cabo o Comissionado, que es don Francisco Barrios, isleño, casado en este mismo pueblo con una hija de un isleño, María Dionisia Noda.

Este Cura coadjutor percibe cinquenta y nueve pesos de diez vezinos hazendados, habitantes en el sitio o partido de San Miguel, distante de acá unos tres quartos de legua, río arriba, a la otra banda (con estos diez vezinos hazendados viven otros vezinos agregados sin hazer cabeza) y estos dichos diez vezinos no quieren pagar obvenciones de bautismo ni casamientos ni entierros por sus esclavos, pero sí pagan por sí y por todos su hijos y demás libres todas las obvenciones y tramos de sepultura a este Cura y a la fábrica. De la misma manera, todos los demás vezinos. De este distrito parroquial pagan obvenciones a este Cura y a la Iglesia y todos también pagan primicias, a excepción de los indios, que si no quieren, no pagan primicias, y si no quieren, tampoco pagan obvenciones ni al Cura ni a la fábrica de esta Iglesia. Acá ningún vezino paga oblata, esto es, alguna cantidad para pan, vino y cera, y esta Iglesia se mantiene de las sepulturas o tramos de los españoles que mueren. Me dize este Cura que algunos vezinos de acá no quieren pagar primicias de los frutos que cogen en verano, sino solamente de los que cogen en hinvierno. Véanse las providencias de mi visita sobre este y sobre otros abusos.

En la enseñanza de la Doctrina christiana se gasta todas las mañanas y todas las tardes regularmente una hora por la mañana y otra hora por la tarde. Asiste este Cura, si no tiene ocupación precisa, y también asiste un Fiscal de los dos, que se reparten por semanas entre sí, y en esta hora que se gasta se completa el tiempo que los muchachos y muchachas más pequeños rezan a pelotones el tiempo que resan o cantan la Doctrina y el tiempo que este Cura les pregunta o les explica aquello que menos entienden.

El libro parroquial más antiguo tiene por partida la de un bautismo del día primero de mayo de 1.704, firmada por don Jacinto Bandres, que sirvió acá. hasta 1.709, que por el mes de junio entrego esta Iglesia a don Juan Vicente de Ortuño, diziendo que este havía sido nombrado sede vacante por Cura de este pueblo, y el dicho don Jacinto Bandres por Cura capellán del partido de San Rafael de Orituco. Hay auto de 9 de octubre de 1.715, provehido en Caracas por el Illmo. señor Rincón, en que con vista de cierta justificación por la qual resultava que don Juan de Barnuevo, Cura capellán de la Iglesia parroquial de San Miguel del Valle de Orituco, era de crecida edad y ahún decrépito, mando dicho señor Rincón que entregase dicha Iglesia de San Miguel y todo lo a ella perteneciente al padre don Manuel Pinto, a quien nombro por Cura capellán de dicha Iglesia parroquial de San Miguel. Hay otro auto de dicho señor Rincón, provehido en Caracas en 10 de junio de 1.716, en que refiriendo la instancia de dicho Manuel Pinto sobre no tener congrua en el Curato de San Miguel de Orituco, porque solo le pagavan noventa pesos, mando dicho señor Rincón que respecto de estar distante una legua, poco mas o menos, el pueblo de Nuestra Señora de Altagracia de Orituco que se compone de indios guayquires o guayqueries, de que es Cura doctrinero el padre don Juan Vicente de Ortaño, le agregó y unió dicha feligresía de San Miguel con los noventa pesos sobrerreferidos, y que los dos pueblos le contribuyan con doscientos y cinquenta pesos annuales. En esto intervino el asenso del señor don Alberto de Bertodano, Governador y Capitán general de esta provincia, Vicepatrono regio en ella por su auto del mismo dicho día 10 de junio de 1.716. Desde entonces, el referido Cura don Juan Vicente de Ortuño y sus sucesores escrivieron las partidas titulándose Cura doctrinero de este pueblo de Altagracia y Capellán de San Miguel, cuya Iglesia parroquial ya no existe en el día, y solo están acá sus libros; y el mas antiguo de dichos libros de la Iglesia parroquial de San Miguel tiene por primera partida la de un bautismo de 29 de setiembre de 1.677, firmada por el sobrerreferido don Juan de Barnuevo, que se titula Cura capellán del valle de San Miguel de Orituco. Este mismo libro tiene una nota firmada de dicho Cura capellán que dize haver formado sus libros parroquiafes desde el 4 de junio de 1.676 para los feIigreses pertenecientes a este Valle de San Miguel del Rosario de Orituco y hasta de la Cruz del Maestre de Campo don Pedro de Mesones, y que en dicho año se fundó esta Iglesia por el Illmo. y Rvmo. señor maestro fray don Antonio González de Acuña, cometida o encargada a dicho don Juan de Barnuevo, Cura capellán de dicho San Miguel. Hay visita del año de 1.715 de este pueblo de Altagracia, pero executada en la ciudad de San Sebastián por el Comissionado del Illmo. señor Escalona, otra, también de este pueblo, el año de 1.747 por un comissionado del señor Abadiano, y otras también en este pueblo, el año de 1.767, por un comissionado del señor Madroñero. Acá no ha estado Obispo alguno.

El territorio de este río Orituco, río arriba, es de esta Parroquia, y allí están todas las haziendas de cacao, a excepción de dos ha¬ziendas, una de N. Infante, y otra de los herederos de N. Ledesma, y esta casi perdida, que están en el territorio parroquial de San Rafael de Orituco, y tiene este cacao la fama de ser el mejor de esta provincia.

Me dize este Cura que todos los domingos hay alguna o otra persona que se confiessa y recibe su Divina Magestad, y que esta freqüencia de Sacramentos, es mayor en las festividades de Jesuchristo y de María Santíssima, y principalmente el día de Todos los Santos.

En el tiempo de cumplir estos feligreses con los preceptos annuales, para que luego que acaban de confesarse puedan recibir a su Divina Magestad, queda esta colocada por algunas semanas y la lámpara en aquellas semanas la mantiene una semana un vecino y otra semana otro vecino, etc.

He dexado decreto para que paguen primicias todos en qualquier tiempo que cojan los frutos, sean de hinvierno o de verano, y en este decreto no se habla expressamente de los indios, ni tampoco éstos se exceptúan. Véase este decreto y otros varios sobre excessos de esta Parroquia.

Este pueblo viene a estar casi Norte Sur con el pueblo de Camatagua, distante de acá, según me dizen, poco mas de un día, y se va por picas, pues no hay acá camino abierto. A la misma distancia, poco mas, entre el Norte y Oriente, esta el río Cuira, que desagua al Tuy. Desde este pueblo hacia el Oriente no hay pueblo hasta el río Unare, y todo es bosque, y es el mismo bosque o montaña de Cupira hasta cerca los pueblos de Tucuyo y Puruay, o cerca de sus cerranías, y hasta el río de Unare, y en este gran bosque no puede dexar de haver alguna gente, como en realidad me dizen la hay, y pertenece este gran bosque o parte de él al Curato de Chaguaramas, Véanse las notas de dicho Chaguaramas y del pueblo de Chaguaramal.

Se ha despachado orden por el doctor Lindo, cometida al Vicario de San Sebastián y este la ha cometido al Cura de Lesama, para que intime a este Cura coadjutor que pague al Cura doctrinero propietario don Santiago Gonzáles Fonte de este pueblo, la cantidad de ochocientos pesos, a razón de doscientos pesos cada año, por quatro años que ha percibido todas las rentas de este Curato, que en Caracas las han regulado a razón de quatrocientos pesos cada año; pero este Cura coadjutor dize que este Curato no redditúa cada año quatrocientos pesos, y que en quatro años y medio sólo ha percibido o podido cobrar setencientos pesos, y en esta cantidad esta incluida la cantidad de mas de cinqüenta pesos, y de esta cantidad de cinqüenta pesos alguna es incobrable.

Este Cura coadjutor esta sirviendo esta Iglesia en virtud de orden verbal del maestro Siso, que le dixo tenía carta del Provisor para que 1o mandara a servir este Curato, y con sola esta orden esta sirviendo esta Iglesia ha más de quatro años y medio.

Gabriel Toribio, esclavo de don Jacobo Ramires, negro, y María Concepción de la Charidad, india de este pueblo, soltera, huérfana de padre y madre, quieren casarse y se ofrece el reparo de la desigualdad. Se ha determinado por mí, por este Cura y por don Ilario que no se celebre este matrimonio, y que el dicho Gabriel se case con igual, y que la dicha María se case con un indio de este pueblo llamado Matheo, con quien tiene tratados esponsales, y se espera que buelva a este pueblo de donde se ha ausentado habrá unos quatro meses, y finalmente, si no es con dicho Matheo, se podrá casar con otro igual.

Joseph Leandro Rosario, mulato libre, soltero, quiere casarse con María Josepha Herrera, india, soltera. El nació en la Parroquia de San Pablo, de Caracas, y haze año y medio que salió de Caracas y ha vivido en este pueblo. Ella ya haze muchos años que vino acá, y este Cura ha negado la licencia para celebrarse este matrimonio. Queda ya prevenido este Cura para que (por esta vez y alguna o otra ocasión conviene disimular) casse a estos.

Este pueblo no está en llano y está entre cerritos y es ventoso de incómodo por lo mucho que sopla el viento que viene del Norte o de entre el Norte y Oriente, que me parece no es del todo bueno, y no falta quien diga que este viento trastornó la cabeza del Cura doctrinero propietario Gonzáles Fonte, que esta loco en Caracas. La agua de este río de Orituco es de las mejores de esta provincia, según mí parecer.

Esta Iglesia unos años con otros tiene de ingresso entre todo cinquenta pesos annuales, poco más o menos, de entierros, etc., y de gastos ordinarios tiene otros cinqüenta pesos cada año, de manera que nada le queda.

Las haziendas de cacao río Orituco arriba se extienden hasta quatro leguas, y la mas alta o remota de este pueblo es la de don Jacobo Ramires, hombre muy rico, y río arriba se encamina hasta legua y media, según me dixo uno que havía caminado, y tal vez se podría caminar mas río arriba, pero allí se estrechavan mucho los cerros entre los quales passa este río Orituco, que da el nombre a todo este valle.

Este Cura coadjutor no tiene licencias generales para predicar y confessar en todo este Obispado, y se las he concedido verbalmente para dos años, y queda sirviendo de Coadjutor en esta Iglesia con las facultades que le da el oficio en esta Parroquia.

Florencio Días, mulato libre, soltero, ha quedado en dar veinte y cinco pesos a María Serafina, esclava de dona María García, y esta esclava pretendía obligar al dicho Florencio a que se casase con ella por haver vivido mal con el.

Como este pueblo en años pasados era rico por el cacao y por el comercio lícito o ilícito, podía en aquel entonces este Curato reddituar quatrocientos pesos, pero ahora se duda que redditúe esta cantidad.

Me dize este Cura que al cabo de unos dos meses de haver llegado acá y el Cura propietario Fonte a Caracas, se fixaron en esta Iglesia parroquial los edictos para las oposiciones a este Curato, que ahún obtiene el mismo propietario Fonte, ni ha estado vacante, y se juzga que provino de que una Capellanía que havia de servir de congrua al dicho Fonte se perdió, o porque se veriguó que dicho Fonte ya estaba loco quando dio el poder para estas diligencias.

Este Cura coadjutor presentó memorial en esta visita con un compromiso de dar cien pesos cada año al Cura propietario, que está loco, y he mandado guardar dicho compromiso hecho por este coadjutor y la madre del cura propietario, sin perjuhizio de la determinación que judicialmente se tomare en Caracas, según lo que estas partes alegaren. Véanse las notas de la llana antecedente.

Fuente:
Documentos Relativos a su Visita Pastoral de la Diócesis de Caracas (1.771-1.784).
Tomo II.
Libro Personal.
Obispo Mariano Marti
Biblioteca de la Academia Nacional de Historia.
Fuentes para la historia colonial de Venezuela
Caracas, 1.998.

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